Los cambios en el divorcio y la poligamia, dentro y fuera de Siria

Autoría: Enab Baladi        |         Traducción: Elisa Marvena

Publicado originalmente en inglés en Enab Baladi el 30/08/2017

Enab Baladi habla con mujeres y expertos sobre los impactos de la guerra y el exilio sobre el matrimonio y las dinámicas familiares 

Entre el intentar preservar el amor que unía a Rowda con su marido y el deseo de quedar liberada de la carga de una relación que ya no deseaba, le costó 11 años tomar la decisión de divorciarse. Fue la guerra y los detalles los que hicieron la separación inevitable.

“El uso negativo de internet fue la razón más importante de nuestra separación,” cuenta la activista Rowda Mohamad Radian a Enab Baladí, con una confianza derivada de su gran convicción en su decisión. Relata entonces el resto de su historia, su acción revolucionaria y los efectos de la guerra y el desplazamiento, usándolo para echar luz sobre la naturaleza de su fuerte personalidad.

No había habido momento adecuado para resolver los problemas que resultaron de que el ex-marido de Rowda usara internet para conocer a otras mujeres cuando se cortaron las comunicaciones entre la ciudad de Saraqeb, donde ella vive, y la ciudad de Alepo, donde él vivía en aquel momento. Cuando volvieron a encontrarse después de dos años no había manera de unir la gran brecha formada entre ellos.

“Se fue de Siria a Turquía, dejando atrás la revolución, y yo la abandoné un tiempo después por razones de seguridad, y cuando llegué a Turquía me enteré de que se había casado,” dice.

 

En aquel momento Rowda pudo aguantar los problemas y las consecuencias de estas dimensiones, pero no podía aceptar el daño del que había sido partícipe el hombre al que amaba.

La historia de Rowda es una de las miles de historias de mujeres a las que las circunstancias de la guerra cambiaron el curso de sus vidas y las convirtieron en “divorciadas.” Y si bien la palabra ya no acarrea el antiguo impacto social, debe de apilar dificultades sobre las mujeres que se ven forzadas a soportar solas las adversidades del exilio y quizás cuidar de su familia entera.

Rania, mujer de 38 años de Damasco que ahora vive en Estambul, intenta encontrar algún apoyo que le ayude a cuidar de sus tres hijos después de que su marido se divorciase de ella y la exiliara a vivir en las calles de la megaciudad, y volviendo él a Siria donde comenzó una nueva vida y se casó con otra mujer.

Rania, que prefirió no revelar su nombre completo por motivos personales, dice que las condiciones de su exilio y el no tener a su familia con ella, permitieron a su marido comportarse de una manera en la que no se habría atrevido en Damasco, como intentar engañarla repetidas veces y esperar liberarse de la carga de cuidar de sus hijos y proveerles un vida decente.

“Se excusaba diciendo que no había ofertas de trabajo adecuadas, y su hija de 14 años se vio forzada a trabajar en una fábrica textil,” contó Rania a Enab Baladi en una entrevista por teléfono.

Al igual que Rowda, Rania no pudo obtener un divorcio civil en las cortes sirias por la dificultad de conseguir un agente en Turquía, así que la cuestión se limitó a un divorcio oral, que no lo hace ni suspendido ni absoluto pero que les impide casarse de nuevo.

En Europa, con el incremento de la llegada de refugiados, la situación de las mujeres sirias no es mejor que en Turquía, ya que el número de casos de divorcio entre los sirios ha crecido de manera pronunciada desde 2015. No existen estadísticas que expliquen esta situación en números, pero un activista preocupado por temas de refugio en Alemania, Salem al-Gheneimi, explicó a Enab Baladi que el fenómeno se ha extendido mucho, atribuyéndolo a las leyes que dan a la mujer mayor libertad y al menor impacto de las tradiciones y costumbres debido a la guerra.

La situación ha sido diferente para las mujeres que se han quedado en Siria, donde, en vez de buscar la independencia y liberarse de cargas anteriores, se han visto sujetas al peso de las circunstancias de la guerra y el efecto multiplicado de estas costumbres y tradiciones, que ha convertido a la poligamia en un hecho consumado que ya no es una elección. Esto es en gran parte debido al número inferior de hombres comparado al de mujeres y al incremento de viudas debido a que el número de víctimas de la guerra ha llegado a más de medio millón, en un gran porcentaje varones.

Aunque se han visto más casos de poligamia en las zonas bajo control rebelde que en las zonas del régimen, el problema está relacionado con el número de muertes y el flujo de fatwas “requiriendo” que ocurra. La falta de un registro civil y documentación suficiente hace imposible estimar las proporciones del problema, pero en las zonas controladas por el régimen la ratio de poligamia se ha incrementado por seis entre 2010 y 2015.

Las tasas más elevadas de divorcio en el extranjero en comparación con las de Siria no son la única paradoja urgente para la sociedad siria, y no es de extrañar que siete años de guerra hayan creado brechas en la sociedad que no pueden solventarse cuando sus residentes están esparcidos por todo el planeta.

Divorcio por la “liberación” más que por la “estabilidad”

La vida de los refugiados sirios en varios países por todo el mundo se ha visto trastocada como resultado natural de los intentos por asimilarse dentro de las comunidades, especialmente los que están en Europa, y el número de refugiados sirios ha excedido los 5 millones, de los cuales medio millón han ido hacia países de la Unión Europea.

Quizás lo que más llama la atención en los cambios experimentados por los refugiados en Europa es la extensión del divorcio a niveles poco comunes  para los sirios en su sociedad conservadora y que se ha desatado en sociedades más abiertas en términos de derechos civiles.

Aunque en las últimos años las mujeres sirias se han vuelto más conscientes de su derecho de demandar el divorcio de sus esposos en contra de las opiniones “dominantes” de la sociedad, las razones y las circunstancias del divorcio variaron entre Siria y Europa con sus diversas sociedades y leyes.

Salem al-Gheneimi, estudiante de sociología e investigador en asuntos de refugiados en Alemania, dijo que el fenómeno del divorcio se extendió entre los sirios en Europa, y explicó a Enab Baladi que no existían estadísticas oficiales. Dijo que a menudo era la esposa siria en Europa la que exigía el divorcio, segura de que la ley alemana la protegería a ella y a sus hijos, lo que la había impulsado a no aceptar cualidades en su marido que habría aceptado en los años bajo la ley siria.

Aquí las mujeres sirias se encuentran liberadas de las opiniones y acusaciones de la sociedad por las que se veía obligada a soportar la opresión de su esposo para evitar el término “divorciada”, que se pegaría a ella y a sus hijos como una marca vergonzosa. Esto es algo que el investigador social considera positivo para los intereses de las mujeres sirias.

Las facilidades que los gobiernos europeos ofrecen a las mujeres divorciadas juegan un papel en la decisión del divorcio, ya que el gobierno garantiza la educación de los niños y el pago de los gastos de alquiler y de subsistencia si la mujer no puede trabajar.

Nota de Enab Baladí: Este artículo fue traducido y editado por The Syrian Observer. La responsabilidad de la información y las opiniones expuestas en este artículo recae enteramente en el autor.

 

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