Ameenah Sawwan: “Sólo nosotros podemos ganar la paz en Siria”

Autora: Ameenah A. Sawwan |      Traducción: Elena Cal

Original publicado en alemán en: Adopt a Revolution  |  7 de diciembre de 2017


Por qué el fin del “estado islámico” y la recaptura de muchas zonas por el régimen sirio no significan que haya paz para el país. Una relfexión de la exiliada en Alemania Ameenah Sawwan.

Ya sea en conferencias, eventos o citas con la prensa – desde que fui expulsada de Siria y huí a Alemania, repito una y otra vez cómo comenzó todo: no con Al Qaeda, ISIS o la CIA, sino con protestas pacíficas contra una brutal dictadura.

El hecho de que incluso después de seis años de sublevación en Siria aún tenga que convencer a personas ilustradas de este país de que la población civil siria tiene derecho a la protección y que los criminales de guerra también deben rendir cuentas en Siria, me cansa. Desde hace mucho tiempo parece como si estuviéramos hablando contra una pared.

Van varios meses y cada vez más personas afirman que Assad ya ganó la guerra. Algunos incluso se alegran de ello. Pero, ¿qué significa salir “victorioso de esta guerra”, incluso desde la perspectiva de Assad?

¿Gobernar sobre cientos de pueblos en ruinas y cientos de miles de cadáveres? ¿Es esto una victoria? Sí, Assad ha podido conservar el poder, como siempre prometió. Con la ayuda del terror de las bombas, los bloqueos del hambre, el gas venenoso, la tortura, las ejecuciones en masa y la expulsión.

Como persona con conciencia política, era imposible respirar libremente en Siria

Pero incluso si uno evalúa la situación en términos puramente políticos, Assad no puede ganar: ha sido durante mucho tiempo un títere de Rusia, Irán y Hezbollah. Sus aliados no sólo tienen la última palabra en lo militar, también tienen en sus manos la economía siria. Mientras tanto, incluso las propias fuerzas de seguridad y los servicios secretos de Assad quedan fuera de su control. Ya antes de la revuelta contra el régimen de Assad, era imposible siquiera respirar libremente como persona con conciencia política en este país. Mientras tanto, el clima de miedo se ha intensificado una vez más. Las regiones controladas por el régimen ilustran lo que George Orwell concibió una vez en “1984”. Esto es especialmente cierto en las áreas supuestamente “liberadas” por el régimen.

Y sin embargo, en Alemania me preguntan una y otra vez por qué Assad todavía tiene tantos seguidores. Me gustaría preguntar: “¿Por qué tuvo Hitler tantos fanáticos?” Sí, ¿por qué?

Porque, como la historia ha enseñado durante miles de años, siempre hay personas que aún celebran a los tiranos más crueles, ya sea por ilusión, sadismo, miedo o simplemente por oportunismo. Pero, ¿legitima eso la dominación de este tirano? ¿Significa que puede oprimir, encarcelar, torturar, matar de hambre y bombardear a todos los demás? Me sorprende cómo los alemanes, en el trasfondo de su propia historia, equiparan repetidamente estabilidad con paz o incluso justicia. ¿No aprendieron nada de su propia historia?

Escuchamos el llanto de su familia por teléfono

Mientras escribo este texto, recibo una llamada a través de Skype. El primo de mi marido fue asesinado por las granadas de Assad que cayeron ayer en Ghuta Oriental. Escuchamos el llanto de su familia por teléfono mientras aquí somos tan inútiles, a miles de kilómetros de distancia. Las lágrimas traen viejos recuerdos. Tengo una larga lista de amigos y familiares asesinados desde 2011. Todos querían nada más que lo que aquí, en las calles de Alemania, doy por hecho: una vida en libertad. En este país, se vocifera la “victoria” de Assad, mientras que miles siguen muriendo en Siria.

Por ejemplo, a pocos kilómetros de las oficinas de la ONU en Damasco, alrededor de 400.000 personas mueren de hambre en la sitiada Ghuta Oriental. La ONU permite que el régimen de Assad vete sencillamente las entregas de ayuda a regiones más allá de su control. Más de 400 pacientes en Ghuta Oriental necesitan urgentemente atención médica, lo que se les niega debido al asedio. Si el régimen continúa negándoles la evacuación del asedio, morirán lentamente ante los ojos de sus familias. El hambre ha sido utilizada como arma de guerra en Siria durante años, pero en ninguna parte se han visto tan afectados como en los suburbios de Damasco.

Nada ha terminado: a pesar de las “zonas de distensión”, los civiles siguen muriendo en los escombros de sus casas bombardeadas. Decenas de miles de personas siguen confinadas por razones políticas en las cárceles del régimen. El número de torturados y ejecutados hasta la muerte sigue aumentando. Los sirios nos miramos con asombro mientras la comunidad internacional, teniendo en cuenta todos estos crímenes bien documentados, se permite creer que la guerra en Siria pueda terminar sin proteger a la población civil de estos crímenes de guerra masivos. ¡Cómo puede asumir que se pueda lograr la paz sin perseguir a los criminales de guerra en primer lugar!

Nuestra vida se ha convertido en un mero acto de equilibrio

Sueño con regresar algún día a Damasco y trabajar allí como periodista. Con cada centímetro de territorio militar que gana Assad en Siria, este sueño se va alejando cada vez más, como lo ha hecho para muchos sirios. Como a los demás, el horror que visita la gente en nuestra patria nunca me abandona. Nuestra vida se ha convertido en un acto de equilibrio. Constantemente titubeamos entre los momentos en que tratamos de distraernos, no desesperarnos, y momentos en los que miramos hacia Siria para ver qué podemos hacer.

Y eso nos deja una sola alternativa: no rendirnos. Todo lo que podamos hacer contra esta barbarie cuenta, por poco que sea. Si estamos tratando de aliviar la crisis humanitaria o si nos comprometemos a proporcionar las bases para enfrentar los crímenes cometidos en Siria. Algún día nos sentiremos orgullosos de no habernos dado por vencidos. Porque incluso si Assad gana la guerra, sólo nosotros podemos ganar la paz.

 ———-

headshotSobre la autora

Ameenah A. Sawwan es una activista, periodista e investigadora de Moadamiya, un suburbio de Damasco (Siria). Ha vivido en Siria, Turquía y ahora en Alemania. En Siria, Ameenah cubrió los acontecimientos desde el levantamiento sirio en 2011, y documentó las violaciones de los derechos humanos en las zonas asediadas desde 2012, trabajando y cooperando con diversos medios de comunicación.

A principios de 2014, Ameenah tuvo que salir de Siria y, en calidad de superviviente, dio su testimonio sobre la masacre química en los suburbios de Damasco en la sede de las Naciones Unidas, en New York. Desde 2016, Ameenah vive en Berlín, donde trabaja como periodista para diferentes medios como Reuters, Zeit o WirMachenDas.Jetzt.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s