He visto crecer a Ahed Tamimi y sé por qué defiende su hogar

Autora: Mariam Barghouti |      Traducción: Elena Cal

Original publicado en inglés en: Newsweek  |  22 de diciembre de 2017


Video: https://www.newsweek.co.uk/palestinian-girl-filmed-slapping-idf-soldiers-west-bank-arrested-534928

Actualización | Las imágenes de tres mujeres, Ahed Tamimi, su madre Nariman y su prima Nour, se han difundido a través de los medios tras su detención por las fuerzas israelíes, luego de que los medios de comunicación israelíes lanzaran un video donde gritaban y golpeaban a los soldados.

Las mujeres no son solo las desafiantes resistentes que ya nos han descrito. Sus acciones y reacciones son un reflejo de lo que años de humillación y degradación hacen a una familia y una población.

Ahed, ahora de 16 años, fue una vez la chica tímida que apenas susurraba cada vez que le hacían preguntas. Su voz era dulce y se prestaba a una vulnerabilidad que te hacía tratarla con cuidado y amabilidad.

Era la niña del pueblo de Nabi Saleh, cuyo cabello no podía ser domesticado. Sin embargo, el grosor y volumen de su pelo no la han protegido de los horrores que estallan a su alrededor.

Recuerdo la primera vez que fui a Nabi Saleh para la manifestación semanal contra la expansión de los asentamientos. Era un día de verano con el sol ardiendo sin piedad sobre nosotros. Mi camiseta estaba empapada de sudor y mis pulmones ardían por los gases lacrimógenos. También fue la primera vez que conocí a Nariman Tamimi.

Nariman es madre de cuatro hijos, pero también la mujer que asumió todo lo que entró en su hogar.

En ese momento, ninguno de nosotros se conocía, ni sabíamos que estaríamos unidos por la tragedia. Sin embargo, cuando los soldados trataron de detenernos a mí y a mi prima más joven, Nariman saltó rápidamente sin ninguna vacilación.

Sus manos temblaban enérgicamente mientras se aferraba a una cámara de video en un desesperado esfuerzo por documentar posibles violaciones por parte del ejército. A pesar de su claro nerviosismo, alzó la voz y gritó a los soldados completamente armados: “Estas son mis hijas, ¡no os las llevareis!”

En ese momento, mis rodillas temblaron y mi corazón palpitó por el temor de ser arrestada. Pero luego me invadió una sensación de calma. Esta joven, que no tenía ni idea de mi nombre, arriesgó sin pensarlo su vida para garantizar mi seguridad.

ahed-tamimi
La palestina Ahed Tamimi (a la derecha), de 16 años, conocida activista contra la ocupación israelí, aparece ante un tribunal militar en la prisión de Ofer en la aldea de Betunia, en Cisjordania, el 20 de diciembre de 2017. El ejército de Israel arrestó a Tamimi el 19 de diciembre de 2017, después de que se volviera viral un video en el que abofeteaba a soldados israelíes en la ocupada Cisjordania, mientras éstos permanecían impasibles. Foto de: Ahmed Gharabli (AFP/GETTY)

Tras toda su fuerza y ​​resistencia, el rugido de Nariman es sólo una muestra de que esta mujer sostiene sus cicatrices con fuerza y ​​pinta un mundo de sueños donde ella no es más que una mujer palestina.

A veces se sentaba en el balcón de su casa en Nabi Saleh mientras bebíamos té e imaginábamos un mundo diferente. De alguna manera, siempre era uno en el que nunca nos hubiéramos conocido, porque no era necesario. No teníamos que protestar ni luchar por nuestro derecho a la seguridad, simplemente vivíamos las banalidades de la vida.

Construíamos un lienzo de realidades coloridas, pero siempre fueron masacradas con recuerdos de angustia, dolor y violencia.

La voz de Nariman se rompía al recordar las historias de su hermano Rushdie Tamimi, quien expiró en sus brazos después de que le hubieran disparado las fuerzas israelíes. Su muerte se produjo apenas un año después de que su primo Mustafa Tamimi quedara en un charco de sangre tras ser disparado por un soldado israelí.

“Los que viven”, me decía, “no están realmente vivos”. Y continuaría recordando cómo su esposo fue encarcelado, cómo le había contado a sus hijos historias sobre su fortaleza porque no podía permitirse el lujo de quebrar ante ellos.

Recuerdo cuando corrió a abrazar a su esposo Bassem después de su liberación de la cárcel. A este momento de alegría le siguió el encarcelamiento de su hijo mayor, Waed. Con sus hijos jugando a lo lejos, intentaríamos recordar los nombres de las docenas de personas que amaba que fueron detenidas, torturadas, heridas o asesinadas. Casi siempre olvidábamos a alguien.

Mientras que Nariman convive con el peso de estas experiencias, sus hijos han estado tratando de darle sentido a todo silenciosamente. Es el mismo destino de la mayoría de los niños palestinos.

Ahed, que apenas tenía nueve años cuando comenzaron las protestas, también fue testigo de todas las injusticias cometidas por las fuerzas israelíes. La niña de voz tímida se dio cuenta a una edad temprana de que no podía permitirse el lujo de seguir callada, que los susurros son un lujo otorgado a aquellos que no tienen que defender sus hogares de las incursiones diarias, de la anexión de tierras o el encarcelamiento.

Hace unos años, cuando las fuerzas israelíes intentaron arrestar a su hermano, Ahed se convirtió en un faro de esperanza y resistencia en la aldea. Su escuálido cuerpo lleno de furia, sostuvo un puño frente a soldados israelíes que se aferraban a sus armas.

Mientras que Nariman y Ahed ayudaron a salvar a muchos de un posible arresto, no pudieron salvarse a sí mismas. La realidad del encarcelamiento es inevitable para los palestinos activos contra la agresión israelí.

A pesar de ser una adolescente, Ahed está siendo juzgada en un tribunal militar israelí con una tasa de condenas del 99,7 por ciento. Desde 2012, el ejército israelí ha mantenido un promedio de 204 niños palestinos bajo custodia cada mes, de los cuales más de las tres cuartas partes sufren algún tipo de violencia física después de su arresto.

El crimen del que se acusa a los Tamimi gira en torno a la incitación y al asalto. Lo que el tribunal israelí no puede entender y se niega a reconocer, es el hecho de que la presencia de los soldados en casa de los Tamimi era injusta y parte de una ocupación ilegal.

Para aumentar la ira, solo unos momentos antes de que Ahed y su prima Nour fueran grabadas en video gritando al ejército, estos mismos soldados habían allanado su casa y disparado en la cabeza a su primo, Mohammad Fadel Tamimi, de 14 años. Ahora está en cuidados intensivos, según medios palestinos y grupos de derechos humanos.

Todos en esa familia han sido arrestados, aparte de los dos niños más jóvenes, Mohammad de 14 años y Salam de 12. La triste realidad es que si estas injusticias continúan, un día tendremos que pedir su liberación también.

Nariman una vez me dijo “este lugar es un lugar de infancias masacradas”. Con su voz llena de amor y ternura, continúa: “Tal vez tus hijos tengan una oportunidad”.

______________

Mariam Barghouti es una escritora radicada en Ramallah. Puedes seguirla en Twitter.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s