Sobrevivir de niño al asedio militar más largo de la historia moderna

Autor: Muhammed Najeem        |      Traducción: Jessica Buendía

Publicado originalmente en inglés eniNews     |  18/02/2018

El suburbio de Damasco en el este de Ghouta (Siria) es hogar para más de 350,000 personas. Antaño famosa por sus suelos fértiles y su rica producción agrícola, a Ghouta Oriental ahora se la conoce por el brutal ataque con sarín cometido por el régimen de Assad en agosto de 2013, que mató a más de 1.500 personas, y por ser el hogar del asedio militar más prolongado de la historia moderna.

A partir de febrero de 2018, Ghuta Oriental ha sido sitiada por fuerzas leales al presidente sirio Bashar al-Assad durante cuatro años y 10 meses, un año más que el asedio de Sarajevo.

Durante ese tiempo, Ghouta Oriental ha sufrido ataques con armas químicas y un intenso bombardeo a manos de las fuerzas a favor del régimen, con cientos de muertos solo en los primeros días de febrero. Amnistía Internacional ha condenado al gobierno sirio y a sus aliados, diciendo que su política de “rendirse o morir de hambre” equivale a un crimen de lesa humanidad.

Según UNICEF, la mitad de la población de Ghouta Oriental está compuesta por niños. Según una encuesta realizada recientemente en noviembre de 2017, en 27 localidades de Ghouta oriental, la proporción de niños menores de cinco años que padecían malnutrición aguda era del 11,9%.

Muhammed Najem, de 15 años, explica cómo es la vida de los niños que crecen en el asedio militar más largo del mundo moderno.

Mi nombre es Muhammad Najem y soy del este de Ghouta, en la Damasco rural, tengo 15 años y vivo aquí con mi madre y mis hermanos.

Estoy en octavo grado pero dejé de estudiar hace tres meses debido al constante bombardeo del lugar en el que vivo.

Mi escuela fue bombardeada más de una vez por aviones de combate, pero después de cada incursión, regresábamos e intentábamos completar nuestros estudios.

Pero bombardearon mi escuela hasta destruirla completamente y ya no tengo un aula donde poder estudiar o un patio de recreo para jugar.

Escuelas destruidas

Las otras escuelas en Ghouta Oriental también han sido atacadas y destruidas.

Quiero decirle al mundo lo que nos está sucediendo hoy y expresar el sufrimiento que experimentotodos los días debido a los bombardeos y el asedio.

Quiero decir la verdad y contarle a la gente lo que nos está sucediendo. Estamos asediados, tenemos hambre, estamos bajo constante bombardeo, estamos agotados por el desplazamiento y la matanza.

Esta guerra no termina, pero nos vemos obligados a crecer en estas condiciones y nadie ha hecho nada para proteger y apoyar a los que aquí somos vulnerables.

Las conferencias y las reuniones y las falsas conversaciones de paz fracasan mientras los árabes y el resto del mundo todavía guardan silencio.

En esta guerra ya lo hemos perdido todo, y seguimos perdiendo más, todos los días, cada uno de nosotros ha perdido algo precioso.

La pérdida de mi casa y mi padre

Perdí mi casa, que mi padre construyó con trabajo duro y el sudor de su frente. Después mi padre fue asesinado, hace dos años, cuando un proyectil cayó en la mezquita donde estaba rezando.

Muchos de los niños aquí han perdido a sus padres o a sus madres, muchos de nosotros hemos perdido hermanos y muchos de nosotros hemos perdido nuestros hogares.

Hemos sido desmembrados, hemos perdido partes de nuestros cuerpos, nuestras manos, nuestros pies y nuestros ojos.

El mundo no podrá compensarnos por nada de lo que hayamos perdido. Hemos perdido de vista el cielo y el sol debido a los aviones de guerra que sobrevuelan día y noche para bombardear a civiles.

El asedio nos rodea. El espectro de la muerte y el hambre se cierne sobre nosotros.

La semana pasada el régimen comenzó a intensificar su campaña violenta contra nosotros. Los aviones arrojan indiscriminadamente bombas de odio y destrucción sobre nosotros.

El jueves, los aviones de guerra aumentaron aún más los ataques a edificios residenciales. Todos bajamon a los sótanos y pudimos escuchar el rugido de los aviones sobre nosotros cuando nos tomamos de las manos.

Estaba caminando en la calle con algunos de mis amigos, incluido mi amigo Salim, que vive al lado de nosotros, cuando oímos el ruido de los aviones que se acercaban. Huimos al sótano, pero Salim corrió a casa para esconderse con su familia y su tío. No sabía que en ese momento seis misiles estaban de camino a su casa.

Humo y polvo negro

El humo y el polvo negro llenaron el sótano, asfixiándonos y llenando el sótano de oscuridad. Los niños lloraban y las mujeres gritaban mientras trataban de controlar a sus hijos aterrorizados.

Cuando se asentó el polvo, vimos que la casa de Salim había sido completamente destruida y que los equipos de la Defensa Civil intentaban rescatar a la gente, incluidos Salim y su familia, atrapados bajo los escombros.

Después de horas buscando entre los escombros, descubrí que Salim había sobrevivido milagrosamente, pero su hermana menor había muerto, su madre sufrió lesiones que cambiaron su vida y su hermano menor aún está desaparecido. Los primos pequeños de Salim, Mohammed, Majid y Raghad, también murieron en el ataque aéreo.

Me resulta difícil creer la vida que estamos presenciando aquí en Ghouta. Hoy estoy tranquilo al menos porque Salim ha salido del hospital, pero no puede moverse debido a su lesión.

No sabemos lo que traerá el mañana.


 

Foto de portada: Muhammad Najem, 15 años, de Ghouta Oriental (Twitter: @muhammadnajem20)

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