Feras Fayyad: “Nunca pensé como cineasta que me sentiría en peligro”

Autor: Feras Fayyad      |       Traducción: Mariana Morena

Publicado originalmente en inglés en: The Guardian      28/02/2018

El director del documental nominado al Oscar, Los últimos hombres de Alepo (Last Men in Aleppo), habla de “trauma y paranoia” sobre las medidas extremas que se están tomando para evitar que él diga la verdad.

El 4 de marzo, la ceremonia de los Premios de la Academia se llevará a cabo en Los Ángeles. Mi película, Los últimos hombres de Alepo (Last Men in Aleppo), es una de las nominadas al mejor documental. Fue filmada durante el asedio 2015-2016 de Alepo, cuando el régimen de Assad luchaba para tomar el control de la ciudad con la ayuda de su aliada, Rusia. Durante todo ese tiempo, los ciudadanos de Alepo fueron privados de alimentos y suministros médicos y los aviones de guerra rusos lanzaron bombas casi de manera constante. Ese es el trasfondo de los hechos, pero el verdadero tema de la película es la gente de Alepo, en particular un pequeño grupo de voluntarios de rescate con la organización de defensa civil conocida como los Cascos Blancos (White Helmets). Los últimos hombres de Alepo es un diario de guerra, visto a través de los ojos de hombres ordinarios que corren a sitios de bombardeo para salvar a los vivos y recuperar a los muertos. También es una historia sobre la esperanza y la creencia en los valores humanos.

Mis colegas y yo hicimos Los últimos hombres de Alepo porque creemos en el poder del cine y las artes para llamar la atención sobre la injusticia. La transmisión de los Premios de la Academia es uno de los escenarios públicos más grandes del mundo y una gran oportunidad para conectarse con el público fuera de los cines. Tenía muchas ganas de estar allí junto a dos personas que son muy importantes para la película: Mahmoud Al Hattar, uno de los Cascos Blancos, y mi productor, Kareem Abeed.

Ahora sabemos que eso no sucederá. Hace aproximadamente 10 días nos enteramos de que el gobierno sirio había denegado la solicitud de Mahmoud de un pasaporte. Las autoridades también programaron la entrevista para la visa de Kareem para dos días antes de la emisión de los Oscar. Luego, el 20 de febrero, el gobierno de EE. UU. rechazó la solicitud de visa de Kareem bajo las reglas de la prohibición de viaje de Trump, que rechaza la entrada a personas de Siria y otros siete países.

Las restricciones de Siria a los movimientos de Mahmoud y Kareem son una forma en que el régimen de Assad puede actuar para silenciar a los testigos de la historia. Las restricciones son esencialmente una prohibición de la libertad de expresión que está clara y cualquiera la puede ver. Pero ésta no es la única acción tomada para suprimir la historia de Alepo. Debido a que la película capta los resultados repulsivos de los ataques aéreos rusos, Rusia está llevando a cabo una campaña de desinformación para desacreditar la película, sus temáticas y a mí.

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Una escena de Los últimos hombres de Alepo. Fotografía: Aleppo Media Center / BBC / Larm Film / Aleppo Media Center

Los Cascos Blancos ya habían sido difamados como terroristas cuando en 2016 se estrenó un cortometraje sobre ellos, Los Cascos Blancos (The White Helmets), por lo que el trabajo preliminar ya estaba preparado. La campaña de propaganda contra Los últimos hombres de Alepo comenzó poco después de que se estrenase en el festival de cine Sundance 2017 y ha empeorado desde que salieron las nominaciones al Oscar en enero. La agencia de noticias estatal rusa Sputnik publicó artículos que decían que Los últimos hombres de Alepo era propaganda financiada por Occidente y una herramienta de reclutamiento para Al Qaeda. Ha habido publicaciones en mis páginas de Facebook y Twitter llamándome simpatizante terrorista y mentiroso. Los rusos piratearon las elecciones de Estados Unidos. Quieren piratear los Oscar también.

“Hace años, fui arrestado por el régimen de Assad y torturado, pero incluso entonces no tenía el mismo miedo que tengo ahora.”

No es ninguna novedad que los regímenes autoritarios usan tácticas de propaganda, guerra psicológica y amenazas físicas para silenciar a los artistas que los critican o los retratan de una manera que no les gusta. Las redes sociales y la etiqueta “noticias falsas” se han convertido en armas muy efectivas y muy peligrosas en su arsenal. Y los ataques no son solo en las redes sociales. He tenido algunos encuentros cara a cara intensos y aterradores.

Cuando estaba proyectando la película en el festival de cine de Palm Springs, una mujer me acusó de espiar para el FBI o la CIA y de falsificar noticias. En otra ocasión, estaba en Dallas y un hombre ruso comenzó a hablar conmigo. Cuando se dio cuenta de que yo era el director de la película, se volvió hostil y dijo “No puedo creer tu historia”. Y le dije: “Soy sirio y vi los aviones rusos arrojando bombas. Pero mi película no trata de los rusos, es para los ciudadanos de Alepo.” Y dijo: “No, cualquiera pudo haber montado esto.”

Incluso ha sucedido con las autoridades estadounidenses. Cuando estaba volando de Los Ángeles a Turquía para trabajar en mi próxima película, fui detenido por oficiales de inmigración. Revisaron mi celular y vieron las denuncias. Dijeron: “¿Cómo podemos saber que las personas en esta película son reales?” Esto proviene de funcionarios estadounidenses, que tal vez sean más propensos a escanear el teléfono de una persona debido al clima político actual. Éste es el impacto de la propaganda rusa.

Cuando filmé esta película, estaba asustado por la guerra y las bombas, pero tenía una especie de compromiso conmigo mismo que me hacía estar en paz con la idea de la muerte. Ya me había enfrentado antes a la muerte. Hace años, fui arrestado por el régimen de Assad y torturado, pero incluso entonces no tenía el mismo miedo que tengo ahora. Entonces sabía cuáles eran las amenazas. Ahora tengo más miedo porque la amenaza podría provenir de una persona desconocida. Los rusos me llaman terrorista. Trump prohíbe a los refugiados sirios y dice que lo está haciendo para proteger al país. En cualquier caso, cualquier persona común podría decidir hacer algo contra la persona que es “el enemigo”.

Nunca pensé como cineasta que me sentiría en peligro. Me encuentro en un lugar de trauma y paranoia, miedo y desconfianza. Comienzo a preguntarme si vale la pena contar otra historia. Pero eso es lo que quieren los que están en el poder. Quieren que los artistas (cineastas, escritores, periodistas, actores y actrices, artistas y músicos) dejen de decir sus verdades.

Ahora más que nunca, es importante que los artistas se unan, se apoyen mutuamente, luchen por la verdad. Cuando a las personas se les prohíbe asistir a los Oscar, cuando a las personas se les prohíbe contar sus historias, cuando a las personas se les prohíbe conectarse con otras personas, se trata de una amenaza a la libertad de expresión. Manda el mensaje de que cualquiera que tenga poder puede detener a cualquiera que trate de decir la verdad.

 


Foto de portada: Feras Fayyad en el World Economic Forum. Foto de: Boris Baldinger (CC BY-NC-SA 2.0)

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