“Podemos cambiar esta realidad”: Las mujeres que dan las noticias sobre Ghouta

Autora: Emma Graham-Harrison       |      Traducción: Jessica Buendía

Publicado originalmente en inglés en: The Guardian      |     24/02/2018

Cuando las bombas comienzan a caer, dos docenas de adultos y niños se reúnen en una habitación en la casa de Bayan Rehan en la sitiada Ghouta Oriental, Siria. Se toman de las manos, se abrazan e intentan encontrar algo de esperanza. “Puse a la hija de mi hermano en mi regazo, tiene cinco años, y trato de hacer que se olvide de los ruidos de los bombardeos. Le cuento historias sobre cosas bellas “, dice Rehan, quien ha soportado media década bajo asedio.

“Cuando el bombardeo se detiene por un momento, nos ponemos a preparar la comida, lo suficiente como para evitar morirnos de hambre”, dice ella. “Difícil como es, estoy mejor que miles de otras familias. Tengo un poco de trigo y salsa de tomate, que es uno de los alimentos más lujosos en Ghouta”.

Rehan, activista de derechos humanos y Delegada de Mujeres en un consejo local, es una de las mujeres que han mantenido Ghouta en funcionamiento y ahora están desempeñando un papel destacado en los esfuerzos por compartir noticias sobre una campaña de bombardeos brutal por parte de fuerzas leales al presidente sirio, Bashar al-Assad.

“Las mujeres son la fuente de la mayoría de las historias que escuchamos o leemos”, dice Zaina Erhaim, periodista siria exiliada. “Puedo nombrar a ocho mujeres en Ghouta que estoy siguiendo para recibir noticias diarias y solo dos hombres activistas. Las mujeres son incluso las caras de la miseria y las masacres”.

Mientras se calcula que alrededor de 400,000 personas atrapadas en el antiguo granero de Damasco se enfrentan a uno de los ataques más intensos de una larga y amarga guerra, más mujeres están contando sus historias frente a la cámara y detrás de ella. “Están haciendo videos hablando a la audiencia, publicando sus historias personales y las de otros día a día, hablando con los medios y dando sus testimonios como testigos”, dice Erhaim.

En otras áreas controladas por los rebeldes, incluso durante las crisis como el asedio de Alepo, las voces de las mujeres han sido marginadas, a veces por los conservadores dentro de sus propias comunidades y, a veces, por la influencia de los extremistas radicales del exterior. “En Alepo se veían filmaciones, a veces una hora de duración, en las que ninguna mujer pasaba frente a la cámara”, añade Erhaim.

La prominencia de las mujeres en Ghouta Oriental puede deberse en parte a la desaparición de muchos hombres, que fueron asesinados o detenidos por las fuerzas leales al régimen en los primeros años de la guerra, asesinados en combates o mientras prestaban servicio en primera línea de fuego. Muchos de sus roles en tiempos de paz ahora están ocupados por mujeres.

La ubicación del zona en las afueras de Damasco también pudo haber facilitado que las mujeres asumieran roles públicos, a pesar de una comunidad relativamente conservadora. Era fácil para las mujeres desplazarse a la capital para trabajar y educarse en los años previos a la guerra, y muchas lo hicieron.

“Las mujeres en Ghouta conforman la mayoría, su número supera el de los hombres. Se sacrificaron y sufrieron más que los hombres por la revolución “, dice la pediatra Amani Ballour en un video realizado poco antes de que comenzara el último asalto. En muchas zonas, la revolución iniciada por hombres y mujeres se transformó en una guerra dominada por islamistas de línea dura con valores extremadamente conservadores que crearon desafíos y riesgos adicionales para las mujeres. “Los roles de género se fortalecieron con la guerra y los grupos armados patriarcales”, dice Erhaim.

Y aunque todos en el este de Ghouta están sufriendo después de años bajo asedio, para las mujeres hay desafíos adicionales.

“Durante la menstruación, no sabía qué hacer porque no había compresas”, dice la activista Lubna Al Kanawati en un video sobre la vida en la zona. “Esto fue solo una pequeñez en comparación con todos los demás problemas, pero fue enorme para mí como mujer viviendo sola.

“Después de un tiempo, empezaron a hacer compresas y pañales caseros, y los vendieron en puestos de mercado. Fueron tejidos y cubiertos con una capa de plástico. Eran imposibles de usar”.

Al Kanawati se ha marchado de Ghouta, forzada en parte por su preocupación por los extremistas que estaban llegando a la zona y la potencial represión contra las activistas femeninas, pero ella trabaja para una organización que apoya a otras mujeres en el terreno. Las feministas sirias están haciendo campaña para desafiar los estereotipos de género incluso durante la guerra, y mujeres como Rehan y Ballour se niegan a ser intimidadas.

“Escucho muchas críticas de la gente aquí, por ejemplo, ¿por qué una mujer está a cargo del hospital? ¿No tenemos médicos hombres? Dicen esto abiertamente “, dice Ballour. “En mi opinión, podemos cambiar esta realidad”.

“Nuestra sociedad ve las cosas desde una perspectiva particular y siempre será así si seguimos asustadas, quedándonos en casa y sujetas a las decisiones tomadas por nuestra sociedad”.


Imagen de portada: A la izquierda Bayan Rehan (fuente: ONG), a la derecha Lubna Al Kanawati (fuente: IWPR)

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