Abusos sexuales sistemáticos como arma de guerra en Siria

Autor: Umar Lateef Misgar      |      Traducción: Sergio Viña

Publicado originalmente en inglés en: The New Arab27 de marzo 2018

La violación, el abuso sexual y otros tipos de violencia basada en el género constituyen un componente generalizado de la guerra asimétrica moderna. Los contendientes suelen utilizar la violación sistemática, sobre todo contra mujeres y chicas jóvenes, como arma de guerra para obligar a la comunidad a someterse.

La historia moderna está repleta de abusos sexuales sistemáticos contra las mujeres y las niñas, incluida la violación, utilizados no sólo para quebrar la voluntad de lucha de una comunidad disidente, sino también para alcanzar el objetivo general del genocidio completo. Este fue el caso durante los conflictos en Bosnia, Ruanda, Cachemira y ahora Siria.

La guerra en Siria ha entrado recientemente en su octavo año. Según algunos informes, más de medio millón de sirios han sido asesinados durante el conflicto, mientras que millones siguen desplazados, algunos internamente y otros como refugiados en países vecinos.

Mientras el régimen de Assad, con el apoyo de Rusia e Irán, se esfuerza por recuperar el control de los territorios de una plétora de grupos armados, muchos otros estados regionales e internacionales se emplean en asegurar sus diferentes intereses en el país.

Mientras tanto, los sirios siguen enfrentándose a la furia de este conflicto cada vez más inútil, especialmente en forma de violaciones y violencia de género.

Un informe reciente de la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre la República Árabe Siria, órgano afiliado a las Naciones Unidas, arroja luz sobre la forma en la que casi todos los grupos beligerantes han utilizado el abuso sexual y la violencia de género a lo largo del conflicto. Entre las víctimas se encontraban mujeres y chicas jóvenes, así como chicos y hombres.

El informe se basa en cientos de entrevistas con “supervivientes, familiares de supervivientes, testigos presenciales, desertores, profesionales de la salud y personal médico, abogados y miembros de las comunidades afectadas”.

El régimen

Desde el inicio de las protestas en Siria, el régimen sirio que preside Bashar al-Assad se ha distinguido por el uso de la violencia desproporcionada e indiscriminada contra todo tipo de oposición. El régimen y las milicias asociadas, según el informe de la ONU, es la única parte que perpetra abusos sexuales sistemáticos tanto contra mujeres como contra hombres, sobre todo dentro de los centros de detención y en los puestos de control.

Según los desertores del ejército sirio, durante las operaciones terrestres y los allanamientos de viviendas también se infligían actos de violencia sexual y violaciones. Los miembros de la familia, incluidos los niños, se veían obligados a observar la violación de las mujeres y muchachas dentro de sus hogares y en los puestos de control por parte de las fuerzas del régimen “para infligir el máximo terror y humillación a la población”.

En ciertas ocasiones, las mujeres y las jóvenes fueron violadas a la vista del público. Según el informe de la ONU, en marzo de 2012, varias mujeres fueron obligadas a caminar desnudas frente a los tanques por las fuerzas del régimen en el centro de la ciudad de Homs.

La tortura y los abusos sexuales también proliferan en los centros de detención gestionados por el régimen. Se informó de la violación de mujeres y jóvenes en 20 de ellos. Del mismo modo, hombres y muchachos fueron víctimas de abusos sexuales y violaciones en al menos 15 centros de detención. Las órdenes de infligir abusos sexuales a los detenidos adquirieron una gran importancia en la cadena de mando.   

La edad de las mujeres y jóvenes violadas durante la detención oscila entre los 18 y los 45 años. Sin embargo, la comisión también documentó la violación de una niña de nueve años. Las fuerzas del régimen ni siquiera perdonaron a mujeres embarazadas, violando a una mujer hasta el punto de causar posteriormente un aborto espontáneo.

Las torturas durante la detención incluyeron palizas, descargas eléctricas y mutilación de los genitales. En el informe de las Naciones Unidas también se han documentado múltiples casos de personal de las fuerzas del régimen insertando varillas metálicas y otros objetos en el ano de los detenidos (mujeres, niñas y hombres). Con frecuencia se obligaba a los detenidos a abusar unos de otros.

Grupos armados

Los grupos rebeldes que se formaron después del levantamiento también han participado en actos de violencia sexual y de género. Sin embargo, a diferencia del régimen, esta no era una práctica sistemática entre los grupos armados no estatales. El informe de la ONU sostiene que tales incidentes entre los grupos rebeldes se referían principalmente a “factores de carácter sectario, de explotación o de venganza”.

En un caso, una chica fue violada por miembros del Ejército Sirio Libre (FSA) después de que supuestamente hubiese colaborado con el régimen. También se presionó a muchas familias para que casaran a sus mujeres y muchachas con combatientes de la FSA.

Jabhat Fatah al-Sham (JFS)

Los miembros de la antigua franquicia de al-Qaeda, antes conocida como el Frente Al Nusra [Jabhat al-Nusra], restringieron la circulación de mujeres y niñas fuera de sus hogares e impusieron estrictos códigos de vestimenta en las zonas bajo su control, en particular en la ciudad noroccidental de Idlib.

Al menos en una ocasión se documentó la violación de un detenido varón en un centro de detención gestionado por el grupo. A principios de 2016, JFS arrojó a tres hombres fueron arrojados desde un edificio en Khan Sheikhoun, Idlib, por la acusación de ser homosexuales. Más tarde, en agosto de 2016, JFS apedreó a una mujer hasta matarla en la misma ciudad, acusándola de mantener relaciones extramatrimoniales.

El Estado Islámico

El grupo del Estado Islámico ha sido particularmente señalado por su crueldad desde que se extendió por Irak y Siria en 2013. En grupo no se ha repetido en lo que respecta a perpetrar violencia sexual y de género.

Retorciendo la teología islámica para justificar la esclavitud sexual sistemática, el grupo secuestró a cientos de mujeres yazidi en Sinjar, en el norte de Irak, en 2014, y construyó un elaborado sistema burocrático para comerciar con las secuestradas usadas como botín de guerra. Muchas de ellas terminaron al otro lado de la frontera, en Siria. Estos actos formaron parte de lo que las Naciones Unidas consideraron más tarde un genocidio contra los yazidíes.

Según el informe de la ONU, EI lapidó públicamente a muchas mujeres hasta la muerte por llevar a cabo sus deberes profesionales, infligió castigos corporales a niñas y mujeres por comprar maquillaje, y también asesinó a personas pertenecientes a minorías sexuales.

El grupo también impuso severas restricciones a la circulación de jóvenes y mujeres. En una ocasión, una mujer embarazada fue detenida y golpeada por al-Hisbah, la “brigada de moralidad” del EI, por hablar con un tendero mientras compraba unos guantes.

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El informe de la comisión de la ONU en Siria incluye testimonios estremecedores sobre violaciones – en puestos de control, centros de detención, en la calle y dentro de las casas, por toda Siria. Apoyamos la documentación de estos crímenes como un paso importante hacia la usticia-

La comisión de la ONU también documentó casos de mutilación genital de detenidos en poder de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), un conjunto de grupos dominado por las Unidades de Protección del Pueblo Kurdo (YPG) y fuertemente respaldado por Estados Unidos.

Recientemente, se han presentado múltiples informes en los que un gran número de mujeres sirias se han quejado de abusos sexuales durante la distribución de ayuda humanitaria a través de los consejos locales. Los trabajadores dijeron a las agencias de medios de comunicación que las mujeres se negaban de plano a visitar los centros de distribución de ayuda por temor a que la gente pensara que habían ofrecido favores sexuales a cambio de ayuda.

Miles de detenidos, entre ellos mujeres y jóvenes, siguen languideciendo en los centros de detención de Siria y siguen corriendo un gran riesgo de sufrir violencia sexual y de género.

Rehabilitación

Este uso generalizado de la violencia sexual y por motivos de género está destinado a crear fisuras, especialmente en sociedades tradicionalmente conservadoras como Siria. Las víctimas a menudo muestran signos de estrés postraumático extremo y albergan sentimientos de indignidad y vergüenza.

La ausencia de mecanismos sólidos de rehabilitación, incluidos el apoyo psicológico y la psicoterapia, también dificulta la reintegración de las víctimas en sus sociedades. Además, la culpa y la vergüenza asociadas a la violencia sexual obstaculizan el proceso de rehabilitación. En algunos casos, las mujeres supervivientes de violación en Siria han sido objeto de excomunión, divorcio y “asesinatos por motivos de honor”.

Los expertos y los trabajadores humanitarios piden la creación de comisiones independientes para investigar y enjuiciar estos crímenes, de modo que las supervivientes puedan de alguna manera pasar página y, al mismo tiempo, crear mecanismos de rehabilitación para su reintegración en la sociedad.    

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“Basta de violencia contra las mujeres. Salven a las presas en las cárceles del régimen”. Poster de Abo Hesham Aldimashqi

Imagen de portada: “Resentimiento”, obra artística de Jawad. Tomada de la página de Facebook Syrian Revolution Arts.

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