¿Todavía hay oportunidades para una transición democrática en Siria?

Autor:  Equipo de investigación de Enab Baladi |      Traducción: Elena Cal

Publicado originalmente en inglés por: www.english.enabbaladi.net    |     26 de marzo de 2018

 

Han pasado siete años desde la primera protesta por la “libertad” en Siria como una demanda popular para acabar con décadas de opresión y silencio. Sin embargo, hoy los sirios se encuentran ante un dilema militar, político y económico que hace tan compleja la tarea de prever el futuro político de Siria.

A pesar de la terrible situación que generó en el país, la revolución siria ha abierto nuevos horizontes de libertad. Las demandas ilimitadas de cambio hacen que sea imposible volver a la Siria tal como era antes del movimiento popular en 2011 tanto a nivel político como civil. De hecho, los sirios han superado los últimos años del gobierno del “Líder único, partido único y un solo medio de comunicación”, rompiendo el monopolio del Partido Baath en la vida política. La afluencia de organizaciones civiles también ha reducido el temor popular al “papeleo y burocracia” del gobierno y ha despertado un sentido de responsabilidad comunitaria.

En el aspecto social, se puede decir que la oportunidad de “participar” en las instituciones civiles y políticas a disposición de los sirios, además de eliminar los temores de “hablar sobre asuntos políticos” y su consecuente persecución policial, creó un estado de “liberación” psicológica para el ciudadano sirio, que ya no se puede relegar. Esto se refleja en que la ciudadanía expresa abiertamente su rechazo ante cualquier poder civil o militar inadmisible en el seno de la revolución o en las áreas controladas por la oposición, además del hecho de que la población se ha convertido en un observador que demanda responsabilidades a la oposición política por sus fracasos y errores.

Tal vez esto es una clara evidencia de que la revolución siria ha creado fisuras en el muro de miedo que el régimen de Assad ha ido construyendo durante 40 años, ayudado por ardides sociales, un férreo control militar y estrechos instrumentos políticos que conducen inevita­blemente a la soberanía absoluta del partido único.

Estas fisuras pueden ser las puertas a través de las cuales los sirios atraviesen una etapa de “transición democrática”, basada en la redistribución del poder en cualquier instancia política futura de manera que permita a la ciudadanía obtener mayor poder respecto al gobierno.

Estas fisuras pueden ser las puertas a través de las cuales los sirios atraviesen una etapa de “transición democrática”, basada en la redistribución del poder, en cualquier instancia política futura, de manera que permita a la ciudadanía obtener mayor poder respecto al gobierno.

Free Syrian Army flag hung on Douma Great Mosque
DUMA, SIRIA – ABRIL 17: imagen tomada desde la parte superior de la Gran Mezquita de Duma, gravemente destrozada por los ataques del régimen sirio, con la bandera del Ejército Libre colgada después de la oración del viernes en el distrito de Duma en la región de Guta Oriental, Siria, el 17 de abril de 2015. (Foto de Motasem Rashed/ Agencia Anadolu/ Getty Images)

Sociedad civil. Poder comunitario.

La cultura de la participación ciudadana no era algo común en Siria hasta principios del siglo XXI. Se reducía a algunas organizaciones benéficas y orfanatos privados, que operaban en contextos limitados y bajo estricto control policial.

Esta situación ha cambiado significativamente después de la revolución siria. Desde 2011, se han creado más de 800 organizaciones sirias, según el informe “Creando el mapa de la administración pública en Siria” emitido por Citizens for Syria en 2016.

Estas organizaciones están especializadas en ámbitos que van desde los servicios de ayuda y educación a la información, el desarrollo, la vivienda y el empodera­miento político.

El activista político Motaz Mourad cree que la revolución pacífica ha abierto la puerta al pueblo sirio para aprender sobre las actividades de la sociedad civil fuera del paraguas del estado. Agregó a Enab Baladi que, aunque estas instituciones son pequeñas y débiles en términos de potencial, procuran influir positivamente y dejar un impacto importante en la vida de los sirios.

Este trabajo de la sociedad civil adopta muchas formas, como cubrir las carencias en los sectores de servicios en la mayoría de las regiones sirias, proporcionar alternativas importantes a las instituciones estatales, mejorar la solidaridad social y aumentar la conciencia y el empoderamiento en espacios como la política y la tecnología. Las actividades de la sociedad civil incluyen igualmente los intentos de fortalecer y empoderar a las mujeres a varios niveles y crear una conciencia diferente a la que prevaleció en el pasado en lo que se refiere a su rol social.

Además, las organizaciones sirias de derechos humanos, que son más de diez, han sido activas en el monitoreo y  documentación de las violaciones contra civiles en el país, debido al número de abusos que se han cometido en Siria. Estas organizaciones surgieron con diferentes etiquetas como la Red Siria de Derechos Humanos, Sirios por la Verdad y la Justicia, y el Centro Sirio de Estudios de Derechos Humanos.

A pesar de los escasos recursos y limitaciones a los que se enfrentaron estas instituciones, la falta de experiencia entre sus dirigentes y la fluctuación del apoyo material, han logrado tener un impacto en el mundo de los derechos humanos, hablando e influyendo en los foros internacionales, en nombre de las víctimas de guerra en Siria.

En lo que respecta a la seguridad, las organizaciones de Defensa Civil Siria (Cascos Blancos) y la Policía Libre han proporcionado una alternativa a las instituciones policiales y de seguridad del régimen y han logrado cambiar la reputación de los “agentes de seguridad” o “policías” en la mente del ciudadano sirio.

Se puede decir que estas organizaciones han creado las bases para el proceso de democratización, que  académicamente se entiende como la distribución del poder para que la participación del Estado disminuya a favor de las instituciones de la sociedad civil de una manera que asegure un equilibrio entre el estado y la sociedad.

 

Libertad de expresión y medios de comunicación prometedores

Al principio, las páginas de “Coordinación local” en Facebook inquietaron al régimen sirio, al convirtirse en un medio que dificultaba la represión de la revolución popular, representada en ese momento por manifesta­ciones pacíficas.

Aunque el régimen logró frenar las manifestaciones dos años después del inicio de la revolución, estas páginas se convirtieron en fuentes de periodismo, que a su vez se multiplicaron y desarrollaron, llegando -según estadísticas nacionales e internacionales-  a más de 400 en 2014, decenas de las cuales siguen trabajando a un ritmo sostenido y un alto nivel de competencia.

A pesar de la escasa experiencia mediática de la población debido al monopolio de la autoridad en este terreno durante cuatro décadas, las redes, emisoras de radio, periódicos y sitios web lanzados por el activismo revolucionario lograron alcanzar un nivel de profesionalidad que los medios del régimen no pudieron emular.

Además de la experiencia y profesionalidad de los medios sirios de la oposición al régimen, el principal interés de su trabajo es la plena libertad de expresión, de la que no solían disfrutar en el pasado.

Si bien estos medios se enfrentan a obstáculos y desafíos, como el grado de incidencia de la mayoría de ellos y la falta de recursos financieros, esta experiencia puede considerarse como una etapa de capacitación y ensayo para los sirios cuyo conocimiento puede dar sus frutos en caso de transición democrática.

Pero estas fuentes periodísticas pueden ser una espada de doble filo. Pueden desempeñar un papel importante en la preparación de un proceso de transformación democrática mediante la concientización/sensibilización pública sobre las nociones de libertad, responsabilidad, pluralismo y respeto a los demás. Sin embargo, si no demuestran su profesionalidad y capacidad de tener un impacto positivo, no supondrán una alternativa real a los medios del régimen autocrático, incluso si se ha producido la transición política.

La proliferación de partidos fuera del “Frente Nacional Progresista”

El Partido Socialista Baath ha dominado la vida política desde que el presidente Hafez el-Assad llegó al poder en Siria, careciendo los otros partidos de voz en el Frente Nacional Progresista, implicado en la propaganda del régimen respecto a “la apertura de la vida política y diversidad partidista”.

La revolución siria ha abierto un horizonte político que estuvo cerrado durante cuatro décadas. Dada la nece­sidad de organizar el movimiento popular, empe­zaron a formarse algunas estructuras políticas, que gradualmente se fueron convirtiendo en formas más estables y organizadas. Comenzó a perfilarse el nuevo mapa sirio de partidos.

En la actualidad, el número de partidos sirios supera el centenar con diferentes orientaciones ideológicas, nacionales o religiosas. Algunos ejercen su actividad en Siria, según la ley de partidos emitida por el régimen después de la revolución, con el objetivo de otorgar licencias a algunos de los “partidos de oposición en el interior” al contrario que los “partidos de oposición extranjeros”, que el régimen intentó presentar como vinculados a agendas regionales e internacionales.

Sin embargo, la nueva escena partidista no logró captar el interés de la población siria, puesto que se caracterizó por su escasa experiencia e incapacidad para presentar un mínimo programa de movilización colectiva. En consecuencia, los sirios apenas se afiliaron a estos nuevos partidos, limitándose en su mayoría a pequeños grupos de élite con intereses y objetivos muy específicos.

Muchos investigadores políticos creen que estos nuevos partidos no pueden considerarse estructuras organizativas políticas. No obstante, revitalizar la vida partidista puede ser una herramienta para una transición democrática y el proceso de pluralismo político.

GRUPOS POLITICOS SIRIOS

 

Definición de transición democrática

Es la transición de un sistema autocrático a un sistema democrático, es decir, un proceso de transición a un sistema que respeta el pluralismo político, reconoce la existencia de una oposición al régimen gobernante, garantiza la libertad de opinión y de expresión con respecto a asuntos y temas sobre los que antes no se podía discutir y cree en la participación popular. De ese modo, otorga a las personas el derecho a cambiar gobiernos a través de elecciones periódicas libres y justas. La ciudadanía también es responsable de supervisar a aquellos en el poder, a cambio de acatar la ley.

 La transición democrática también se define como un proceso cuyo objetivo es reexaminar el esquema de poder a nivel del sistema político y trabajar para re-equilibrar las fuerzas institucionales representadas por el Estado y las instituciones informales representadas por las organizaciones de la sociedad civil.

Batallas con múltiples frentes por el bien de la democracia

En países que no la han experimentado, la aplicación de la transición democrática está vinculada a una serie de principios fundamentales. Y tiene que afrontar múltiples obstáculos, relacionados con el control del funcionamiento del proceso y la coordinación con su supervisión, así como con las instituciones judiciales y otros, para garantizar que emprenda el camino correcto.

Vista la realidad de los países árabes, no se percibe trans­formación democrática alguna en los principios sobre los que se han construído, incluída Siria. Según otras maneras de ver, el término “democracia” se ha denostado a nivel local y árabe, tanto en la esfera política como religiosa, con el argumento de que es un concepto occidental que “afianza el colonialismo y contradice lo que Dios ha ordenado”.

En una entrevista con Enab Baladi, Mohammed al-Abdallah, director ejecutivo del Centro Sirio de Justicia y Rendición de Cuentas, declaró que “Siria presenta actualmente divisiones al respecto (…) En las zonas controladas por el régimen, la democracia es vilipendiada públicamente (…) No creen en la idea, mientras que la situación es moderadamente mejor en áreas de la oposición”.

Históricamente, Siria vivió parcialmente la democracia después de obtener la independencia de la colonización francesa. Según al-Abdallah, en esa época “se crearon diferentes partidos y formaciones políticas, además del evidente activismo estudiantil y universitario. Los sindicatos también desempeñaron un importante papel en la vida política. Las mujeres participaron en actividades políticas, de partido e intelectuales, lo que convirtió a Damasco en un lugar de numerosas actividades”.

Este período no duró mucho tras la llegada del Baath, partido dirigido por Hafez el-Assad. Según el director del centro, el período de ejercicio democrático fue demasiado corto para convertirse en parte esencial de la vida cotidiana de la ciudadanía, que no llegó a acostumbrarse a la democracia.

La manera en que se concebía y utilizaba políticamente el término democracia bajo el-Assad difiere del presente. Al-Abdullah cree que todos los regímenes militares y dictatoriales se describen a sí mismos como “democráticos, progresistas y populares” además de “antiimperialistas”.

Según explica, la democracia no estaba incluida como objetivo del partido Baath o la familia gobernante, que básicamente no mencionaba la democracia, ni la reconocía como parte del sistema militar y securitario. “Así pues, el término democracia no se usaba e incluso se distorsionó. El concepto fue luego demonizado como algo llegado del exterior e impuesto por Occidente para ser utilizado con diferentes fines”.

Hoy en día “las facciones islámicas están usando la palabra democracia para intimidar a la gente, retratándola como un fantasma procedente de Occidente, ofensiva para la religión y el Islam y ajena a nuestra sociedad”, según al-Abdullah, quien señaló que la sociedad siria ha pasado por fases similares antes de la llegada a Siria de las facciones.

El director del centro considera que las posibilidades de ejercer la democracia en Siria son “muy limitadas”. “A pesar de las terribles atrocidades, víctimas y destrucción del país incluidas, lo que ha sucedido imposibilitará el regreso a 2011. La gente no aceptará regresar a las condiciones de esclavitud y tiranía que tenían a la república bajo control”.

Sería difícil volver a imponer cualquier cosa a la ciudadanía, incluso si la comunidad internacional intentara hacerlo a través de Sochi, Ginebra u otras conferencias, según al-Abdallah.

Al-Abdallah señala que la batalla actual por la democracia y la libertad a largo plazo “no es solo contra el gobierno sirio, sino también contra las facciones militares que intentan imponerse por la fuerza y ​​evitar que los ciudadanos ejerzan sus libertades y derechos”.

La batalla también es “contra los regímenes árabes vecinos que consideran la democracia como una amenaza a su existencia. Y la lucha también es contra el legado antirrevolucionario que dejaron las campañas militares del régimen, Rusia e Irán”, según al-Abdallah, quien cree que a pesar de todo lo mencionado anterior­mente, “todavía estamos en el camino correcto”.

“Siempre hay posibilidad de una transición democrática, en Siria o en cualquier país”, dice el activista político sirio Motaz Mourad, que considera la experiencia del pueblo sirio “grande y significativa, si deseamos aprender de ella revisitando sus escenarios y evitando los errores del pasado”.

Mourad cree necesario que el pueblo sirio se abra a todas las experiencias exitosas que han cambiado la realidad en muchos países. “Estas pruebas deberían ser la brújula, incluso si el camino es largo, porque conseguirán grandes resultados”.

 

En el octavo aniversario de la revolución: Siria y la democracia

Opinión: Mohammed Sabra

Desde los años sesenta del siglo pasado, Siria ha vivido las peores etapas de su historia política, bajo una autoridad brutal, capaz de usurpar y anular el estado para transformarlo, de una gama de estructuras administrativas para lograr el bienestar público, en meros instrumentos al servicio del proyecto de la autoridad personalizada, que solo respeta la ley del líder.

 Además de eso, el poder de la autoridad se extendió para influir en la comunidad misma y logró alejarla de sus estructuras tradicionales que proporcionaban un mínimo refugio y un paraguas para el individuo sirio, protegiéndolo de la tiranía absoluta de la autoridad.

 De ahí, la singularidad del modelo autocrático en Siria, que logró aprovechar todo para servir a esta autoridad y lograr sus propósitos a expensas del interés del grupo.

 Era pues imposible que la autoridad entendiera o intentara aceptar cualquiera de las demandas de la ciudadanía. Y así, se volvió estructuralmente incapaz de cualquier reforma, porque su estructura no puede aceptarla, ya que considera a los ciudadanos como ganado que no tiene más que acatar las decisiones de la autoridad.

 El término “pueblo” como concepto político y humano ha estado ausente del discurso de la autoridad y fue sustituido por el término “masas dogmáticas”, que significa un grupo de personas que no tienen derechos sino obligaciones a las que deben someterse y que deben rendirse a la voluntad de la autoridad, representada por el líder único que disfruta del poder absoluto.

 Como resultado del bloqueo del horizonte para la ciudadanía siria, la revolución siria estalló como una expresión espontánea de protesta contra la privación de la dignidad humana. Por consiguiente, fue una revolución de la dignidad ante la carencia de cualquier derecho o una dimensión política que enmarcara u organizara la movilización popular y definiera sus características y objetivos.

 De ahí la importancia de convertir esta revolución de una expresión espontánea de protesta contra la pérdida de dignidad, en una revolución que necesariamente produciría un sistema político basado en la idea de ciudadanía, con plena dimensión humana y capaz de producir una identidad nacional, que se centre en sí misma y sea objetivamente idéntica a la realidad siria.

 Este hecho hace de la revolución siria el evento más auténtico y radical de la era moderna. Es muy profundo, tanto en términos de los grupos populares que se han involucrado y la propagación horizontal dentro de la sociedad siria, como en términos de los problemas tratados y formulados para ser abordados por todos. Estas cuestiones están relacionadas con la identidad nacional, la configuración de sus marcos y definición, además de su dimensión cultural, de civilización, religiosa y étnica.

La revolución siria ha sacudido toda la estructura de la sociedad siria y ha desvelado lo que había sido silenciado y quedado oculto bajo un fino manto de compromiso hipócrita. Esto convierte a la revolución siria en una de las mayores revoluciones de la historia.

El objetivo de cualquier revolución no se limita a establecer una alternativa al régimen político gobernante. Sino que se propone destruir la estructura política, administrativa y legal del régimen político, y así desencadenar la voluntad y eliminar los obstáculos a los que están sometidos. Ello permitirá la creación de un nuevo entorno en el que la libre voluntad y el libre pensamiento interactúen y formulen un nuevo acuerdo social y político que defina el marco del consentimiento político sirio y restablezca su identidad nacional y el estado que desea. Todo esto se hace sobre la base de un consenso diferente de aquel en que originalmente estalló la revolución para hacerlo cambiar.

 La revolución siria ha logrado su objetivo y ha destruido y abolido el régimen político. Actualmente, Bashar el-Assad y su régimen ya no representan un régimen gobernante ni tiene legitimidad política o legal alguna. Se define más bien como el líder de una poderosa milicia que ocupa una parte del territorio sirio y ejerce su hegemonía en cooperación con otras milicias transfronterizas, que llegaron desde Líbano, Irak, Irán y Afganistán. Antes bien, supone un peligro con los ejércitos de dos estados, Irán y Rusia. Ahora tenemos, por lo tanto, una oportunidad real de recuperar nuestro país, nuestro estado y nuestro consenso político.

 Lo que realmente temo es la idea de una solución política que se base en una alianza entre el llamado régimen y la oposición en el gobierno. Esta solución participativa que algunos están ansiosos por establecer, es un paso atrás en el movimiento revolucionario por un lado, y una barrera que conducirá a la auto-resurrección y evitará el establecimiento de una verdadera experiencia democrática en Siria.

 Debemos comprender que hoy estamos viviendo una fase posrevolucionaria, el período caótico que sigue a todas las revoluciones. Por eso, la responsabilidad de las élites y de la ciudadanía siria radica en optar directamente por restablecer un nuevo acuerdo social para la población y no crear un nuevo régimen distor­sio­­­nado basado en una amalgama entre la oposición y el régimen.

 El establecimiento de la democracia en Siria comenzará desde el momento en que se sienten las bases de un entorno político y legal que proporcione una atmósfera segura, necesaria y neutral para un nuevo régimen político. Así lo afirma la declaración de Ginebra en los artículos 7, 8 y 9. No solo debería expulsar a Bashar el-Assad y su régimen de Siria, sino que además, considerando que el régimen gobernante no existe política y legalmente, deberían ser juzgados como individuos y como régimen por los crímenes que han cometido.

 La democracia solo puede establecerse en una sociedad de justicia y paz civil. Este es su significado y su esencia, que se basa en la libre competitividad y la igualdad de oportunidades, y que no puede concebirse sin justicia tanto en sentido absoluto como relativo. Se ha de superar la idea convencional de una alianza entre el equipo gobernante y la oposición. Esta es la verdad sobre la esencia de la declaración de Ginebra que es rechazada por la junta gobernante y sus aliados, y a la cual nos aferramos por este motivo.

 Cabe señalar que la oposición se equivocó al interpretar la declaración, cuando asumió que significaba el establecimiento de una autoridad gubernamental de transición paritaria entre el régimen y la oposición. Esto es incorrecto ya que no fue mencionado en la declaración. El artículo 9 de la declaración preveía el establecimiento de una autoridad de gobierno de transición que llevaría a cabo todos los poderes ejecutivos de común acuerdo. En el siguiente párrafo, declaró que “la autoridad gobernante podría incluir miembros del régimen u oposición u otras partes”. La participación de los miembros del régimen o de la oposición se produjo como una excepción y una posibilidad más que como una obligación.

 Hay que poner el foco en el hecho de que la declaración menciona al régimen y a la oposición como individuos, no como instituciones, lo que significa que lo que está permitido es la participación de las personas como individuos y no como instituciones.

 El intento de solución política, como presentado actualmente por las fuerzas de la oposición y otras, será un severo golpe que impedirá establecer un régimen democrático nacional, que es el asunto que más me preocupa.

Negociaciones de la transición política

Siria habla de paz en Astaná

La primera sesión de las Conversaciones de Paz de Siria en Astaná, patrocinadas por Rusia, Turquía e Irán, que comenzaron en enero de 2017, abordaron las zonas de desescalada militar y el tema de las personas detenidas, sin abordar la transición política.

La segunda sesión de las conversaciones se celebró en febrero, seguida por la tercera en marzo, en la que no participó la oposición, que también se retiró de la cuarta sesión de las conversaciones en mayo. Después fue Astaná 5 en julio de 2017, seguido de la sexta sesión en septiembre, y la séptima y octava sesiones respectiva­mente en noviembre y diciembre.

Negociaciones de Ginebra

La conferencia Ginebra 1 se celebró en junio de 2012 y resultó en varias recomendaciones, la más importante de las cuales es establecer los puntos del proceso de transición en Siria. La segunda sesión se realizó en enero de 2014, seguida de la primera y la segunda conferencia de Moscú en 2015, luego la primera y la segunda conferencia de Viena a finales del mismo año. Posteriormente, la tercera sesión de la conferencia de Ginebra se celebró a principios de 2016.

La cuarta sesión de la conferencia de Ginebra se celebró en febrero de 2017, seguida de Ginebra 5 en marzo y luego seguida de las negociaciones en la sexta sesión de mayo. Las últimas dos sesiones se llevaron a cabo respectivamente en julio y noviembre.

Desde la cuarta sesión, las negociaciones de Ginebra han discutido cuatro temas, el primero de los cuales incluía los asuntos relacionados con el establecimiento de una norma no sectaria que incluyese a todos los sirios, y el segundo trataba de  cuestiones relacionadas con la programación del borrador de una nueva constitución.

El tercer tema se refería a la organización de elecciones “libres y justas” tras la redacción de la constitución. El cuarto focalizaba en soluciones estratégicas para medidas de “antiterrorismo” y otras para crear un clima de confianza, sin que haya habido ningún avance real en el contenido de ningún asunto hasta la fecha.

Congreso de Sochi

El congreso se celebró bajo los auspicios de Rusia el 30 de enero de 2018 y se tituló “Congreso de Diálogo Nacional Sirio”. Concluyó con el acuerdo de formar un comité constitucional compuesto por representantes del régimen sirio y de la oposición para reformar la constitución de conformidad con la resolución 2254 del Consejo de Seguridad de la ONU.

La declaración final también pidió “establecer instituciones de seguridad e inteligencia que salvaguarden la seguridad nacional, estén sujetas al estado de derecho, actúen de acuerdo con la Constitución y la ley, y respeten los derechos humanos”.

Hasta el día de hoy, el enviado de la ONU a Siria, Staffan de Mistura, sigue esperando la presión de los estados garantes de las partes de Astaná para formar el comité.

¿Hay todavía posibilidad de una transición democrática en Siria? 

Según una encuesta de opinión realizada por Enab Baladi en su sitio web y su página de Facebook, la mayoría de la gente no cree en la posibilidad de una transición demo­crática en Siria.

El 57 por ciento de los 850 encuestados respondió “No” a la pregunta “En su opinión, ¿existe todavía la posibilidad de una transición democrática en Siria?”

El 25 por ciento de los encuestados respondieron “Sí” y el 15 por ciento respondió que no tienen una opinión específica sobre el tema.

democratic transition

La encuesta fue altamente interactiva en Facebook y varios lectores explicaron sus puntos de vista con respecto a la “transición democrática”.

Ahmed Ghazal comentó: “¿Cómo podemos hablar de democracia con personas que, en su mayoría, solo persiguen sus propios intereses, satisfacer su ego mortal, y cuya ignorancia atañe todos los aspectos de la vida? ¿Qué democracia, mientras la mayoría de la gente considere el asesinato tan sencillo como beber agua? ”

Hassan al-Hussein pregunta irónicamente: “¿Demo­cracia? ¿Con las tribus, clanes y sectas religiosas sirias?, mientras Yunus Mohammed Al-Yunis dice: “Sí. Hay una transición demográfica y no democrática”.

Ibrahim Hijazi comenta: “Sí, solíamos ser un pueblo democrático, justo y libre antes de que entrara Hafez el-Assad, pero ahora nos trae sin cuidado la democracia que desee, más bien nos desprenderíamos de aquellos que expulsaron a la democracia de nuestro país. ”

Otros mostraban a través de sus comentarios, su lealtad al régimen sirio, considerando que el régimen apoyaba la democracia y que fue la oposición quien impidió su establecimiento en Siria.

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