La izquierda borra a los sirios del mapa

Autor:  Mohammed Suleiman |      Traducción: Elena Cal

Publicado originalmente en inglés por: www.tmimag.com   |     15 de abril  2018

Difícilmente polémica es la profunda y típica hipocresía occidental (Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña) al lanzar ataques contra objetivos sirios en represalia contra el uso de armas químicas por parte de Assad. Por supuesto, las acciones de estados tan poderosos son impulsadas por sus propios intereses (materiales y de otro tipo) y están lejos de ser promovidas para proteger  las vidas de los sirios que han sido sistemáticamente exterminados por el régimen de Assad y sus aliados durante los últimos siete años.

En términos generales, la derecha se opone a los ataques, por creer que está en el interés de Occidente no intervenir y malgastar su dinero tratando de salvar a los bárbaros árabes y musulmanes de sus luchas internas. Prefiere en cambio dejarlos resolver sus asuntos, como si ellos mismos no fueran históricamente responsables de crear las condiciones geopolíticas actuales y las estructuras estatales en las que actualmente existe el Tercer Mundo o, más específicamente, Oriente Medio.

La derecha cree que Occidente debería ahorrarse el costo económico de tales intervenciones militares, limitadas o no, para poder utilizarlas de otras maneras, es decir, en lugar de tratar de “salvar” a árabes y musulmanes inmerecidos e inferiores, los costos de estas operaciones y despliegues militares se pueden gastar de manera que puedan contribuir directamente a los intereses de otros occidentales.

Al centro -también conocido misteriosamente como el Establishment – lo motivan igualmente sus propios intereses en tolerar los ataques aéreos. Solo los cortos en entendimiento tendrán la ilusión de que los ataques están sinceramente motivados por el bienestar de los sirios. Aquí, nos encontraremos coincidiendo con el discurso convencional de la izquierda, cuando señalamos la larga historia occidental de intervencionismo militar (o invasión y ocupación) cuando no debería haber intervenido (Irak), y no intervención (o intervenir demasiado tarde) cuando debería haberlo hecho (Bosnia, Ruanda y Siria).

Además, el orden mundial actual está dominado militar, política y legalmente por un puñado de estados poderosos, en su mayoría occidentales y, por lo tanto, la posición, influencia e intereses de estos estados poderosos están bien protegidos a través de su presencia permanente en la región a través de otras formas de intervención no militar.

Sin embargo, con esto no estamos sugiriendo que la “intervención occidental” en Siria haya tenido por objetivo dominar y robar sus recursos materiales o en querer remodelar la región para poder establecer un punto de apoyo firme contra el eje de la resistencia o proteger a Israel. Si este fuera el caso, habría intervenido mucho antes y en una escala mucho mayor que apenas unos limitados ataques aéreos realizados en menos de una hora.

Esta es la visión de ideólogos de mente estrecha que constantemente buscan comprender y describir el mundo a través de un conjunto preconcebido de ideas y narraciones en una combinación de ceguera intelectual y apestoso privilegio blanco, incapaz de dar sentido a la complejidad y contradicciones del mundo.

La respuesta de la izquierda es la mayor broma de todas. Se opone a la intervención occidental y con razón. Pero lamentablemente, no se opone porque a la izquierda le importe más la vida de los sirios que la derecha o el centro. Por supuesto que no. Si ese fuera el caso, habrían sido igualmente voceros contra el imperialismo ruso en Siria y se hubieran manifestado en oposición a la ocupación rusa y el bombardeo de los sirios.

Si a la izquierda le importaran los sirios, habría condenado la presencia de militares iraníes y militantes de Hezbolá combatiendo a sirios en Siria para proteger y apuntalar a su aliado, aunque el precio para ello sea quemar todo el país y a su pueblo. La izquierda, al igual que la derecha y el centro, no está motivada por la preocupación por la vida de los árabes y musulmanes (y, en gran medida, también es el caso en su oposición al sionismo y el apoyo a los palestinos).

En cambio, la beata oposición de la izquierda a la intervención occidental está motivada por su discurso egocéntrico y característicamente eurocéntrico. Es decir, la izquierda también está motivada por sus propias preocupaciones más que por el otro invisible. Para aclarar, en su mayoría, la oposición de la izquierda a la intervención occidental es porque su discurso y práctica se basa en su oposición a sus propios regímenes, independientemente de si esto significa apoyo para el otro oprimido (como en el caso de los palestinos) o si significa abandonarles, o incluso facilitar activamente su exterminio (como en el caso de los sirios).

Por lo tanto, para la izquierda, no importa si los sirios viven o mueren. Este no es el problema. Lo que importa es si esos sirios están siendo asesinados por Occidente (o sus aliados, como Arabia Saudita e Israel) o no. Si lo son, deben oponerse. Si no es el caso y son sus propios dictadores fascistas, mulás iraníes o rusos los que están asesinando, entonces vale, en la medida en que no somos nosotros los que realmente los estamos matando. La supremacía pues de la derecha encuentra una expresión igualmente potente en el discurso de la izquierda, su egocentrismo y absoluta despreocupación por el otro no occidental que no emerge en su discurso sino como un objeto instrumentalizado para construir su propia identidad.

 

*Mohammed Sulaiman es un escritor palestino de Gaza, candidato a doctorado en Australia

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