Yarmouk incendiado

 

Traducción: Sergio Viña   |     Publicado originalmente en inglés en: Democratic Republic Studies Center,  22 de Abril 2018

 

Introducción

 Los palestinos refugiados en Siria adoptaron una actitud de «precaución» desde el comienzo de las revueltas, tratando de evitar aventuras que pudieran invocar las experiencias que sus compatriotas habían sufrido en Kuwait, Iraq, Jordania y Líbano. Los cuerpos de seguridad sirios, el Hezbolá libanés y las facciones palestinas desafiaron esta actitud pública e intentaron explotar a la juventud palestina en la guerra del régimen contra las revueltas en Siria. Sin embargo, tales esfuerzos fueron contrarrestados por manifestantes palestinos el 6 de junio de 2011, anunciando entonces su rechazo a los intentos de incorporarlos al conflicto.

El régimen había tomado la decisión firme de involucrar a los refugiados palestinos en el sangriento conflicto, a pesar del claro mensaje de estos últimos de no permitir que se jugara con la sangre palestina. El régimen supo que no podía movilizar a la mayoría de los palestinos para que contribuyeran y alimentasen la catástrofe siria, por lo que el número de palestinos reclutados en las milicias pro-régimen fue menor de lo que esperaba —especialmente en el Campo de Yarmouk— a pesar de la persecución y las provocaciones.

De hecho, la actitud predominante de los refugiados palestinos en el Campo de Yarmouk, se basa en un conocimiento que aumenta al observar la realidad y el entorno que les circunda. Ese conocimiento se ha formado al margen de las instituciones políticas palestinas tradicionales y, ciertamente, es más avanzado y maduro que las posiciones de esas instituciones. Esta postura «neutralizada» fue suficiente para empujar al régimen a clasificar a Yarmouk como «enemigo», lo que desembocó en la implicación del campo en la guerra y en la negativa a considerarlo neutral o ajeno al conflicto durante el largo período de asedio.

Hay numerosos indicios, aportados por los habitantes del Campo de Yarmouk, que apuntan a la prolongación deliberada de la crisis, con el fin de alcanzar la situación propicia para desmantelar el campo por completo. —Cabe señalar, en este sentido, que comprendemos las preocupaciones de los refugiados palestinos, con los que nos hemos puesto en contacto al preparar este informe, de que el régimen sirio ampliará la escala de las represalias contra ellos en el futuro, y pedimos que se actúe para evitarlo.

Uno de estos indicios es el plan estratégico de construcción de viviendas y reurbanización en la zona sur de Damasco —aprobado por su gobernación—, incluido el campamento. Cambiará por completo el uso de esta área, que pasará a ser la ubicación del mercado comercial primario de Damasco, por lo que el campamento será destruido y el ciclo económico no se reanudará como antes de la guerra. En otras palabras, la sociedad de Yarmouk será destruida.

Otra prueba del cambio demográfico deliberado que se planea aplicar en el campamento es la Ley No. 10 para el año 2018. Esta ley se refiere a la «regulación» del ordenamiento urbano de Siria. Pensamos que esta ley ha sido creada para gestionar legalmente la reconstrucción posconflicto como represalia pública hacia la mayoría de los sirios que se han rebelado contra el régimen mediante la confiscación de sus propiedades. Cabe destacar que la mayoría de los sirios que se han rebelado contra el régimen —independientemente de la forma como lo hayan hecho—  no pueden cumplir las condiciones que se establecen para conservar sus propiedades.

Este informe incluye lo que podemos documentar sobre los abusos relacionados con el crimen de «destrucción del Campo», desde el 19 de abril de 2018 hasta el presente —cuando el régimen y sus aliados lanzan una operación militar en la zona sur de Damasco.

Los acontecimientos más graves

En 1948, el número de refugiados palestinos en Siria se estimaba entre 75.000 y 85.000, la mayoría de ellos procedentes del norte de Palestina.

El 4 de noviembre de 2013, el número de refugiados palestinos registrados en la UNRWA, en Siria, era de 564.691, de los cuales el 27% vivían en campamentos.

La mayoría de los habitantes del Campo de Yarmouk lo abandonaron después de que el régimen bombardeara la mezquita de Abd Qader Husaini —que se encuentra en el corazón del Campo— el 16 de diciembre de 2012. Tras este ataque, los grupos de oposición entraron en el campamento y las fuerzas del régimen iniciaron, en julio de 2013, un riguroso asedio junto con sus aliados de las facciones palestinas: Ejército de Liberación de Palestina, Intifada de Fatah, Palestina Libre, Liwa Quds, etc.

El número de refugiados palestinos —que vivían dentro del Campo cuando se estableció el asedio—  se estimaba en 30.000 civiles. Este número disminuyó continuamente a medida que se intensificaban los combates, debido al desplazamiento de civiles a Yelda y a otros barrios del sur de Damasco que habían suscrito el acuerdo de «reconciliación» con el régimen —o firmado una tregua de manera más satisfactoria.

El número de refugiados en el campo —antes de las últimas operaciones lanzadas por el régimen y las fuerzas aéreas rusas— se estima en 3.000 civiles — en las circunstancias actuales no es posible estimar con exactitud el número de los que lograron escapar bajo este intenso bombardeo en la región. Volviendo al asedio, el 8 de septiembre de 2014, el asedio alcanzó su punto máximo cuando el régimen cortó el agua. De un total de 1.355 refugiados palestinos del Campo de Yarmouk asesinados desde el comienzo del conflicto en Siria en 2011, 200 personas murieron sólo entonces a causa de la grave falta de atención sanitaria, agua y alimentos.

En abril de 2015, el Estado Islámico (Daesh) irrumpió en el Campo de Yarmouk y lo sometió a su control. El Daesh, además, sitió los barrios de Yarmouk, debido a la presencia del Frente Al-Nusra en ellos, como se dijo. —El Daesh había aparecido por sorpresa en las partes meridionales de Damasco, y la gente afirma que no podría haber entrado en juego sin la «facilitación» del régimen.

A partir de ahí las condiciones de subsistencia en el campo de Yarmouk fueron empeorando, especialmente después que las carreteras que se dirigían hacia allí fueran bloqueadas, tanto por parte de los combatientes de la oposición o de las fuerzas del régimen. Se interrumpió el suministro de alimentos básicos — trigo, azúcar, arroz, etc. — además de productos esenciales como el gas y otros combustibles.

Documentando los últimos ataques

El 19 de abril de 2018, las fuerzas del régimen junto con sus aliados: Liwa al-Quds (Brigada Jerusalem), Quwāt ad-Difāʿ al-Watanī (Fuerza Nacional de Defensa), Jaysh al-Tahrir al-Filastini (Ejército de Liberación de Palestina), Quwat Dir’ al-Qalamoun (Milicia Escudo del Qalamoun), entre otros, lanzaron una amplia operación militar contra el Campo de Yarmouk y los barrios de Tadamon, Hagar Aswad y Assaly. Esta ofensiva se produjo después de que el régimen diera un plazo de 48 horas al Daesh para abandonar las áreas bajo su control al sur de Damasco. Así lo confirmaron el periódico sirio Watan y otros medios de comunicación.

El Campo de Yarmouk se encuentra sometido a un intenso bombardeo de los cazas rusos y sirios. Se ha alcanzado el promedio máximo de dos ataques aéreos cada minuto y medio, como ha documentado el Grupo de Acción por los Palestinos en Siria. Los objetivos de los ataques aéreos han sido: la Calle Quds, la Calle Magarebah, la Calle 30, la Calle 15, la Calle Madares, la Calle Saeid Aas, la Calle Ain Gazal, la Plaza Reigeh y Barrio Zein.

Los aviones de combate del regimen también alcanzaron con dos misiles la población —más al sur—  de Beit Sahem, a pesar de que estaba incluida en un acuerdo de «reconciliación».

El 22 de abril de 2018, el Grupo de Acción por los Palestinos en Siria documentó 140 ataques aéreos contra el campo de Yarmouk y los barrios de Tadamon, Hayar Aswad y Qadam. Además 78 barriles explosivos fueron lanzados contra el barrio de Hayar Aswad y el campo de Yarmouk. Otros 98 proyectiles terrestres alcanzaron Yarmouk, Tadamon y Hayar Aswad.

El bombardeo intensivo es acompañado por los intentos del régimen de avanzar y ganar terreno desde diferentes ejes: Plaza Riegeh, Tadamon, Sliekhah, Calle Palestina, Barrio Zein y otros; lo que está ocasionando una devastación importante de viviendas y propiedades de civiles.

Los ataques y los bombardeos también han alcanzado infraestructuras, centros de culto y hospitales.  Se incluye: el Hospital Japonés, el Hospital Palestino —gestionado por la Media Luna Roja Palestina—, la panadería Hamdan y la Mezquita palestina. Los equipos de Defensa Civil también han sido atacados, matando a uno de sus miembros (Jamal Samieh Hamid). Al menos otros once civiles han muerto. Según la información del Grupo de Acción por los Palestinos en Siria.

Por último, esta incursión militar ha exacerbado la penosa situación del campo de refugiados de Yarmouk a causa del recrudecimiento del asedio impuesto sobre él. El régimen ha cerrado la carretera de Orouba, que es la vía principal de abastecimiento del campamento, además del corte a la carretera de Qadam.

YARMOUK
Ejercito Sirio Libre (verde), fuerzas de Assad y milicias chiítas (rojo), Tahrir Al Sham (azul),  Daesh o ISIS (negro), zonas bajo control reciente del régimen (rojo claro)

¿Qué debemos hacer?

 Constatamos que las reacciones regionales e internacionales ante los actuales acontecimientos en el Campo de Yarmouk —y en los barrios del sur de Damasco— son muy desalentadoras, como lo han sido para toda Siria. Incluso la UNRWA ha hecho una débil declaración sobre la situación, y parece estar influida por la propaganda del régimen.

Deben tomarse medidas importantes para romper el silencio que incentiva al régimen a seguir adelante con sus crímenes:

  1. Poner fin de inmediato a la operación militar en la zona meridional de Damasco y el campo de Yarmouk, donde viven 3.000 civiles.
  2. Tratar de evacuar a los combatientes extremistas (EI y Tahrir Asham, antes Al-Nusra) e iniciando una verdadera cooperación con la comunidad internacional y la sociedad siria —incluidos los refugiados palestinos. Cumpliendo las resoluciones internacionales y no matando civiles y destruyendo ciudades.
  3. Suministrar a la zona agua, electricidad, educación, servicios médicos y sanitarios una vez que los combatientes se hayan marchado, a fin de facilitar el regreso inmediato de los civiles.
  4. Compensar a las personas afectadas por la guerra y proporcionar ayuda financiera y humanitaria a los civiles a través de organizaciones internacionales (incluida la UNRWA para los refugiados palestinos) en cooperación con la sociedad civil local.
  5. La UNRWA debe asumir sus tareas humanitarias y ampliar sus mecanismos para proporcionar protección física y jurídica a los palestinos en Siria.
  6. Revelar la suerte de las personas desaparecidas y arrestadas en prisiones y centros de detención y poner fin a las violaciones contra civiles.
  7. Respetar todas las garantías legales que los refugiados palestinos han adquirido en el pasado, en particular, el Protocolo de Casablanca de 1965.

 

Este informe ha sido elaborado por:

Action Group for Palestinians of Syria — Reino Unido

The Palestinian Return Centre — Reino Unido

Democratic Republic Studies Center — Francia

Syrian Center for Media and Freedom of Expression

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