Cada vez más desplazados internos sirios regresan a las zonas controladas por el régimen

Autor: Asaad Hanna*      |       Traducción: Xili Fernández

Publicación original en inglés en: Chatham House,  Mayo 2018

Tras siete años de lucha, cambios en el territorio bajo mando de los grupos opositores están alterando las percepciones de los civiles respecto al resultado de la guerra en Siria.

Millones de sirios han sido desplazados de sus hogares desde que el régimen comenzó campañas militares contra sus ciudades. Ha habido sucesivas olas de desplazamientos asociadas tanto con el inicio de las operaciones militares como con su fin, cuando el régimen sirio toma control de una región en particular. Hasta hace poco, la mayoría de estas olas habían sido hacia zonas de la oposición, con personas desplazadas negándose a permanecer en zonas controladas por el régimen.

Esto respondía a varias razones, la más importante relacionada con el optimismo de una victoria opositora inminente, política o militarmente, junto a un deseo de evitar exponerse a ser detenido, interrogado y encarcelado por las fuerzas del régimen, que a menudo han lanzado grandes campañas de arrestos arbitrarios en las regiones que controlan. Adicionalmente, las condiciones de vida en las zonas de la oposición habían sido mejores que en las zonas del régimen, especialmente en el norte de Siria, donde las cosechas estaban disponibles, sumado al comercio transfronterizo con Turquía.

Con el tiempo, esta dinámica cambió. Los observadores notaron que la mayoría de los desplazados internos comenzaron a moverse hacia zonas bajo mando del régimen, mientras otras eligen quedarse en sus casas, ahora bajo control del régimen o de Rusia. Este cambio se vio de manera más clara tras las pérdidas de la oposición en el este de Alepo, hogar de 250.000 personas, cuando las negociaciones entre la oposición y los rusos finalizaron con un acuerdo para abrir pasajes seguros que permitieran a la población salir de la ciudad. Siguiendo este acuerdo, cerca de 40.000 personas fueron hacia zonas de la oposición, mientras que unas 200.000 fueron a zonas del régimen, según organizaciones locales y datos fiables de la ONU.

Desde su entrada militar directa en Siria, Rusia ha trabajado para establecer el Centro Nacional de Reconciliación, con el objetivo aparente de reconciliar a los civiles con el gobierno sirio; sin embargo, el rol principal del centro ha sido empujar a ciudades asediadas a la rendición y traer a los rusos y al régimen a sus regiones bajo el eslogan de ‘la reconciliación nacional’.

Tras siete años de lucha, los cambios en los territorios bajo mando de los grupos opositores están alterando fundamentalmente las percepciones de los civiles respecto al resultado de la guerra en Siria. Sus sentimientos previos de seguridad en las zonas de oposición se basaban en la idea de que estas zonas eran seguras, y que el régimen no las retomaría. Luego, este sentimiento se convirtió en miedo con el avance del régimen hacia zonas de la oposición que caían una tras otra. Las perdidas territoriales de la oposición en muchas ciudades, como Homs, Alepo y otras, llevó a que los civiles percibiesen que todas las zonas opositoras caerían tarde o temprano. ¿Por qué ir ahí y enfrentarse al desplazamiento de nuevo en el futuro?

Aun más, el control extremista sobre amplias zonas de estas regiones y sus operaciones militares contra facciones moderadas, así como enfrentamientos entre los moderados, ha causado miedo en los civiles, que temen por sus hogares y la estabilidad en estas zonas. Este enfrentamiento interno implica que el objetivo de estas facciones ya no es proteger a la gente y defender su libertad, lo que fueran sus eslóganes fundadores, sino que ahora buscan control, extender su influencia y alcanzar los objetivos personales de sus líderes.

En el norte de Siria, el enfrentamiento surgió entre Ahrar al-Sham y Jabhat al-Nusra, llevando al asesinato de muchos civiles y manteniéndolos fuera de las calles durante semanas. El enfrentamiento entre la Legión al-Rahman y Jaish al-Islam en Ghuta acabó con 700 personas asesinadas, tanto civiles como militares. Por ende, a los civiles les queda un reducido sentimiento de seguridad en las zonas controladas por estas facciones.

Además, el desplazamiento físico de amplios grupos de personas hacia zonas con un limitado espacio y capacidad para acomodarlas es un factor clave que determina el alto costo de vida en zonas de oposición. La renta de una casa normal cuesta unos 150 dólares americanos ($) al mes, mientras que en áreas alejadas de los bombardeos y cerca de la frontera turca, la renta ha aumentado a unos 300$. En contraste, el ingreso promedio en Siria ronda los 50$, lo que supone un obstáculo para quienes desean ir a vivir a esas zonas. Mientras tanto, las casas en las zonas del régimen han permanecido relativamente asequibles, pese al aumento de precios generalizado, con un promedio de 100$.

Un gran porcentaje de los desplazamientos se han concentrado en campos de refugiados diseñados para contener civiles en un espacio reducido, y la mala reputación sobre el hacinamiento en estos campamentos se extendió rápidamente. En este ambiente, también se extendieron con rapidez los casos de asaltos, robos y matrimonio infantil. Esto motivó a muchos civiles a irse de los campos y regresar a sus casas en zonas controladas por el régimen, como pasó con antiguos desplazados internos del distrito de al-Wa’er en Homs.

Quizás más fuerte aún que todo lo anterior es la sensación psicológica de abatimiento y el abandono del apoyo militar y político de la oposición, que deja a los civiles indefensos ante el enfrentamiento con Rusia y el régimen sirio. Esto ha creado una situación de frustración y pérdida, sobre todo con el avance del régimen y los rusos en zonas de la oposición que están cayendo sin luchar, como el caso de Ghuta Oriental, conocida desde hace tiempo como una ‘fortaleza rebelde’.

Todos estos factores se han combinado y han cambiado la preferencia de los desplazados internos lejos de las zonas opositoras y hacia zonas del régimen. Algunos toman sus decisiones con un ojo puesto en el futuro, prefiriendo que sus hijos estudien en escuelas reconocidas, tras siete años de disrupción en sus estudios sin una victoria política o militar sobre el régimen.

La continuación del status quo en zonas opositoras, con servicios débiles y precios continuamente en ascenso, empujará a más habitantes hacia zonas del régimen. Ellos tomarán cierto riesgo al hacerlo, pero también hay riesgos quedándose en zonas opositoras, donde según estimaciones no oficiales, viven cerca de seis millones de personas.

*Asaad Hanna es un activista de derechos humanos de la sociedad civil, graduado en Economía por la Universidad de Damasco. Escribe para muchos periódicos online como Al-Monitor.


Imagen de portada: Convoy de desplazados internos llega al norte de Siria desde Al-Qadam. Fuente: SY24

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