Las mujeres a la vanguardia de la lucha contra el extremismo en Idlib

Autora: Leila al Shami*      |      Traducción: Elena Cal

Publicación original en inglés en el blog de la autora, 5 de julio de 2018

La resistencia más efectiva contra extremismo proviene de las comunidades locales con vigorosas redes dentro de la sociedad civil y, de manera crítica, aquellas donde participan activamente las mujeres, cuyos derechos están más amenazados.

En mayo, la agencia de noticias SMART, un sitio web de la oposición, publicó un video informando sobre la corrupción administrativa y educativa en la Universidad de Idlib. La universidad está bajo la autoridad del Gobierno de Salvación Sirio, el ala civil del poderoso grupo islamista de línea dura Hayaat Tahrir al-Sham (HTS), dominante en gran parte de la provincia controlada por los rebeldes.

Una de las entrevistadas, una joven madre llamada Fatima Idris, desplazada de Homs a Idlib, es estudiante en el Instituto de Medios de Comunicación de la universidad. Sus críticas directas llevaron a su detención por parte de HTS, provocando la indignación de activistas y protestas por parte de mujeres estudiantes. [1] Fátima fue liberada de su detención dos semanas más tarde, posiblemente como resultado de la presión pública. Su caso sirve como ejemplo de la continua resistencia local a los grupos armados autoritarios, a menudo con las mujeres a la vanguardia.

La liberación de Idlib del régimen de Assad provocó un auge en los esfuerzos creativos de la población local para autogobernarse en sus comunidades a medida que se iban retirando las instituciones estatales. Prosperaró entonces la sociedad civil basada en valores inclusivos y de participación. Sin embargo, las prácticas de grupos militantes de línea dura han amenazado estas libertades que tanto costó conseguir.

HTS (formalmente al-Nusra, ligado a Al-Qaeda) ha intentado controlar las instituciones de gobernabilidad civil y la provisión de servicios básicos y cruces fronterizos, originando mayores costos para los consumidores de bienes y servicios. También ha reprimido a activistas y organizaciones de la sociedad civil.

Los enfrentamientos entre HTS y Jabhat Tahrir Suria (JTS), una coalición que abarca a los grupos militantes salafistas Nureddin al-Zinki y Ahrar al-Sham, han aumentado aún más la hostilidad entre la población de Idlib. Las luchas internas en el campo rebelde han dado lugar a numerosas víctimas civiles, así como a una serie de arrestos y asesinatos por motivos políticos. Según 24CR, un grupo que monitoriza la resistencia civil a los grupos extremistas, esto ha resultado en “una extrema indignación pública, hasta tal punto que los civiles locales consideran ahora a estos grupos mencionados como fuerzas de ocupación tan autoritarias como las fuerzas de Assad.” [2]

Sin embargo, la presencia de una vibrante sociedad civil en Idlib ha permitido a la población desafiar el dominio de HTS sobre los asuntos civiles y proteger los derechos de las personas. Se han mantenido continuas protestas contra HTS, que en algunos casos resultando en su expulsión de las comunidades, como fue el caso en Saraqeb.

Más de 400 activistas locales establecieron la Casa de Idlib para coordinar la oposición al control de HTS y pedir la desmilitarización de sus comunidades, organizando campañas en los medios y manifestaciones públicas. [3] Muchos consejos locales (unidades administrativas civiles que gobiernan las áreas liberadas) han emitido declaraciones rechazando la autoridad del grupo. Según un informe reciente sobre la resistencia civil en Idlib (citando un estudio realizado en julio de 2017), el “77% de los encuestados se mostraban en desacuerdo con HTS y otros grupos salafistas en Idlib, el 73% rechazaban los consejos afiliados a HTS en Idlib. La casi totalidad de los encuestados creían que HTS está en contra de los objetivos de la revolución.” [4]

Las mujeres se han visto desproporcionadamente afectadas por los intentos de HTS de regular la vida civil e imponer una nueva dictadura. Algunos edictos, emitidos ostensiblemente en nombre de la sharia e impuestos por la policía religiosa de HTS conocida como ‘Sawid Al Khayr’, incluyen estrictos códigos de vestimenta para las mujeres, impiden la mezcla de hombres y mujeres en los autobuses y exigen que las viudas se muden con un mahram (pariente masculino cercano).

alaramil98346-e1530801231158
Mujeres y niñas en el campamento Faruq, al norte de Idlib, protestan contra HTS. Foto de Enab Baladi

Tales medidas también han provocado protestas entre la comunidad local. En el campamento de Faruq para viudas en el norte de Idlib, las mujeres protestaron contra la decisión de imponerles un mahram [5]. En la ciudad de Idlib, grupos de voluntarias realizaron visitas domiciliarias a mujeres para contrarrestar los puntos de vista extremistas y se opusieron a las predicadoras que intentaban imponer el cumplimiento de la sharia. Estas actividades lograron expulsar de la comunidad a estas problemáticas predicadoras. [6]

La resistencia de las mujeres al extremismo requiere de organización, y esto puede representar un desafío en las comunidades más conservadoras y tradicionales, donde el papel de las mujeres a menudo se ve relegado a la esfera privada. Hay más de 150 consejos locales en la provincia de Idlib, muchos de los cuales han elegido democráticamente a sus miembros en las primeras elecciones de este tipo en más de cuatro décadas de gobierno de Assad.

Aunque a las mujeres se les nieguen a menudo roles de liderazgo en los consejos locales, el consejo local de Idlib ha establecido una oficina de empoderamiento de las mujeres que trabaja para sensibilizarlas sobre cuestiones sociales y políticas y apoyar su mayor participación en los asuntos públicos. En un video reportaje producido por la campaña de incidencia Liberated-T, mujeres que participan en el consejo local describen los retos que enfrentan de parte de los hombres de su comunidad. Según una de las entrevistadas, “el empoderamiento de las mujeres en nuestra sociedad es muy difícil. La violencia y la opresión a las que son sometidas las mujeres es un obstáculo enorme contra su participación en la sociedad. Nos movemos a pasos pequeños, esperanzo alcanzar un punto en el que las mujeres puedan participar plenamente.” [7]

Con este fin, también se han establecido centros para mujeres. La ONG de dirección siria “Women Now for Development” tiene dos centros en Idlib, uno de los cuales tiene un cibercafé para mujeres. Dirigen programas de liderazgo para mujeres y muchas de sus graduadas han ido a trabajar a los consejos locales. Su primer centro en Idlib se estableció en Maarat al-Numan en 2014 y está dirigido por Muzna al-Jundi, una madre de dos hijos de 30 años y graduada en ingeniería técnica. En 2016, el centro participó en los preparativos para la elección del consejo local.

En Kafranbel, el centro de Mazaya fue creado en junio de 2013 por Ghalya Rahal para enseñar habilidades vocacionales a las mujeres, lo que les permite lograr la independencia financiera, discutir sobre los derechos de las mujeres y desafiar las amenazas crecientes de los grupos islamistas radicales. Hoy, la Organización Mazaya tiene ocho centros en la provincia de Idlib, así como clínicas médicas y una revista para mujeres.

Tales actividades han provocado la ira de los extremistas. El 10 de noviembre de 2014, el centro fue sometido a un incendio provocado por un grupo desconocido y, poco después, Ghalya sobrevivió a un intento de asesinato. El centro fue previamente allanado y dañado por los militantes de Jabhat al-Nusra en enero de 2014.

La revolución siria proporcionó mayores oportunidades para que las mujeres trabajen fuera del hogar. Esto se debió en parte a las condiciones de guerra en las que los hombres estaban a menudo ausentes y eran incapaces de mantener a sus familias. En las fuerzas de defensa civil de los Cascos Blancos hay muchas mujeres voluntarias y gestionan centros para mujeres en Idlib que brindan servicios médicos para mujeres y capacitación en primeros auxilios y enfermería. La mayoría de los empleados de la Unión de Oficinas Revolucionarias son mujeres y han impartido cursos de formación en medios de comunicación a periodistas ciudadanas.

Una de las emisoras de radio locales más populares en Idlib, Radio Fresh, también ha estado en conflicto con grupos islamistas radicales. Cuando los militantes de Nusra prohibieron la música y las emisoras, aparentemente por contravenir el Islam, la estación de radio transmitió ruidos de animales y las voces de las mujeres digitalmente reeditadas como voces masculinas en un acto sarcástico de desafío. Las oficinas de la radio han sido saqueadas tanto por Nusra como por ISIS y las personas activistas involucradas han sido sometidas a intentos de asesinato y arrestos. Pero continúan transmitiendo.

La existencia de grupos militantes extremistas en la provincia de Idlib es la justificación dada por el régimen y su aliado ruso para continuar con su ofensiva aérea. Sin embargo, estos ataques aéreos, que generalmente apuntan a áreas residenciales y a centros vitales de infraestructura civil, y que mutilan y matan a hombres, mujeres y niños, crean el caos y la desesperación en la que prosperan los grupos extremistas.

La presencia de tales grupos también proporciona el argumento fundamental para retirar el financiamiento de los donantes a las organizaciones de la sociedad civil por temor a que pueda terminar en las manos equivocadas. Sin embargo, la resistencia más efectiva contra extremismo proviene de las comunidades locales que tienen redes dinámicas dentro de la sociedad civil y, de manera crítica, aquellas donde participan activamente las mujeres cuyos derechos están más amenazados. Una política seria contra el extremismo requeriría el fin del bombardeo de civiles y la continuación en la provisión de fondos y el apoyo a los grupos de mujeres de la sociedad civil.


Imagen de portada: Muestra de artesanía por el empoderamiento de las mujeres en la ciudad de Idlib. 30 de abril de 2018. Goto de Enab Baladi.


*Leila Al Shami es escritora y activista por los derechos humanos Es coautora de “País en llamas. Los sirios en la revolución y en la guerra” (2016, 2018).


 

Notas:

[1] Estudiantes de la Universidad Alepo Libre protestan contra la detención de Fatima Idris. Mayo 2018. https://www.youtube.com/watch?v=05xNBz6t3F8

[2] 24CR, ‘La guerra entre hermanos enemigos en Idlib’. Junio 2018, https://24cr.org/wp-content/uploads/2018/06/The-Enemy-Brothers-War.pdf

[3] Julia Taleb, ‘Sirios hacen retroceder al extremismo en Idlib sin la intervención militar’. Mayo 2017 https://wagingnonviolence.org/feature/syrians-roll-back-extremism-idlib/

[4] The Syria Campaign y Peace Direct, ‘Vidas en Idlib: La historia de héroes aún sin contar’. Mayo 2018 https://idliblives.org/

[5] Enab Baladi ‘Las viudas rechazan la decisión del “Gobierno de Salvación” de que vivan con un mahram’, 19 de diciembre 2017.  https://www.enabbaladi.net/archives/192498?so=related

[6] Julia Taleb, misma fuente referida anteriormente.

[7] Liberated-T, ‘Las mujeres del Consejo Local’. December 2017 https://www.youtube.com/watch?v=3958a3RPcNU

[8] Liberated –T, ‘Muzna Al Jundi’. Junio 2018 http://www.liberated-t.com/?p=1311&lang=en

[9] Alaa Nassar y Alice Al Maleh, ‘Activista de la sociedad civil desafía la guerra y la intimidación islamista en su esfuerzo por empoderar a las mujeres. Syria Direct, 25 de abril 2018, http://syriadirect.org/news/civil-society-activist-defies-war-and-islamist-intimidation-in-her-efforts-to-empower-women/#.WuMjbjJqbP8.twitter

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s