Anwar al-Bunni, abogado sirio de derechos humanos: “la justicia llegará”

Autoría: Berlin taz     |      Traducción:  Cristina Villamayor

Publicado orginalmente en alemán en TAZ el 9 de mayo de 2018 www.taz.de, 9 de mayo de 2018

Anwar al-Bunni ayudó a construir el infierno de Saidnaya. 
Ahora como abogado reúne pruebas contra el régimen de Assad.

 

BERLIN taz – La vida de Anwar al-Bunni está llena de historias trágicas. Sin ir más lejos: después de terminar sus estudios de secundaria en Hama, empezó en 1978 la carrera de ingeniería. Sin embargo, Anwar lo que realmente quería era convertirse en abogado defensor de los derechos humanos, sobre todo después de que sus cuatro hermanos fueran encarcelados como prisioneros de guerra y tuviera que ganar dinero de forma rápida. Después de un tiempo su empresa recibió un encargo: construir una prisión: Saidnaya. Hasta 13.000 personas fueron torturadas allí. Así Anwar, sin darse cuenta, participó en la construcción de una de las cárceles que se convertiría en uno de los centros del aparato de tortura y muerte del presidente Al-Assad.

Casi 40 años después de la construcción de Saidnaya, en Marzo de 2017, Anwar al-Bunni, da una conferencia en la fundación Heinrich-Böll. La fundación se encuentra junto al Centro Europeo de Derechos Constitucionales y Humanos (ECCHR) donde se estudia la posibilidad de llevar a los tribunales al régimen de Assad. Al-Bunni es uno de los dos abogados pro-derechos humanos que ha presentado junto al ECCHR una denuncia ante la fiscalía general contra altos oficiales del ejército sirio. Al-Bunni, delgado y con bigote, habla en un principio tranquilo, pero su gesto se va tornando más apasionado y enfatiza su discurso con un gesto de la mano: “la justicia llegará, no hay ninguna salida política posible con Assad. El pueblo sirio nunca le perdonará.”

Al-Bunni habla sobre las torturas que Assad ha infligido a los sirios. También critica a la comunidad internacional. Cree que la perspectiva de una salida política ha alentado a Assad a cometer más asesinatos. Deja claro que nadie podrá volver a Siria antes de que se haya hecho justicia. Para él esto significa que Assad y su servicio de inteligencia sean llevados ante la justicia.

Una y otra vez, al-Bunni se entrecorta al hablar y parece que va a terminar, para luego disculparse y reír avergonzado, todavía debe agregar algo.

Abogado defensor en juicios falsos

En Siria, Anwar al-Bunni fue durante una década uno de los opositores más importantes. Desde 1986 defendía a presos políticos ante los tribunales, generalmente inútilmente ya que se trataba de juicios falsos. “Sabía que no podíamos ganar” explica al-Bunni pocos días después de su conferencia en su despacho berlinés. “Pero para mí era una victoria cuando podía hablar sobre las injusticias.”

Desde su subida al poder en 1963, el partido Baath ha encarcelado, torturado y asesinado a sus opositores.Hafiz al-Assad, padre de Baschar y presidente de Siria hasta el año 2000, construyó desde los 70 un despiadado servicio secreto. De esta arbitrariedad es una prueba la historia de la familia al-Bunni.

Anwar al-Bunni vinó al mundo en 1957, en Hama, siendo el más joven de 5 hermanos. A la edad de 7 años ya había vivido el bombardeo de su ciudad por el partido Baath, ya que los ilegales Hermanos Musulmanes se organizaban allí. También vio cómo encarcelaban a sus hermanos, que colaboraban con el partido comunista.

La masacre de Hama

Su hermano Akram es escritor. Se convirtió en unos de los primeros detenidos en la prisión de Saidnaya. En febrero de 1982, Hama es atacada de nuevo porHafiz al-Assad (en un ataque contra los Hermanos Musulmanes). Los 350.000 habitantes de la ciudad fueron bombardeados desde el aire y atacados con granadas. El centro de la ciudad quedó en ruinas y murieron  un total de 20.000 personas. Anwar al-Bunni es testigo presencial.

Sus explicaciones se dan en largos monólogos, que desembocan en una risa sincera o en un gesto triste con la cabeza. Mientras enciende un cigarro electrónico y se rasca el antebrazo para luego fumar dos cigarrillos. ”Soy una persona emocional”, dice, “me rio de todo y lloro contra todo”. Cada cierto tiempo le llaman testigos o abogados, se disculpa y se pone a hablar con ellos como si fueran viejos amigos.

En el transcurso de los años Anwar ha defendido a sus hermanos más de una vez. Vivió como sus familia era vigilada por los servicios secretos. En 2006 firma finalmente un alegato por la normalización de las relaciones sirio-libanesas y funda con el apoyo de la UE un centro a favor de los derechos humanos, que es cerrado por las autoridades solo una semana después. Había ido demasiado lejos. Poco después es detenido por los servicios secretos y en 2007 condenado a un arresto de 5 años siendo considerado un peligro para el orgullo nacional.

Reunión de la oposición

“Fue extraño. Junto a la aflicción, reinaba una gran alegría en el tribunal”, recuerda Kristin Helberg sobre el proceso de al-Bunni. Helberg ha trabajo de periodista en Siria durante mucho tiempo. Para los opositores  era difícil reunirse. Por lo tanto estos procesos se convertían en reuniones. Los amigos se volvían a encontrar,  se abrazaban y hablaban. Y después no se volvían a ver en mucho tiempo. Helberg se encontró con al-Bunni a menudo durante esos años. Los medios occidentales que hablaban de al-Bunni eran su única arma.

Pasa su encarcelamiento  con delincuentes a cuyas victimas había defendido parcialmente. Ellos le persiguen. Una vez le intentaron tirar del balcón, otra vez, colgarle. Al-Bunni tenía suficientes aliados para salirse con la suya. En 2011, le pusieron en libertad. Hasta hoy, sus cuatro hermanos y sus cuñados han estado en total 74 años encarcelados. Solo su hermano Akram, veinte.

Cuanto estalló la revolución, fue el barrio de  al-Bunni, Al-Kabun, el primero de Damasco en ser liberado del poder de Assad. Con el tiempo la presión sobre él se incrementó y las luchas en Al-Kabun se exacerbaron. Él se escondió en otra parte de la ciudad.

La huida a Berlín

Al-Bunni ya no se atrevía a salir de Damasco, más tarde ni siquiera de su propia casa.  Cuando en marzo de 2014 el servicio secreto detiene e interroga a  su hermano para intentar encontrarle, al-Bunni decide huir con su mujer y sus tres hijos mayores. Sobrevuelan Beirut dirección Berlín con la ayuda del ministerio de exteriores.

Desde entonces trabaja reuniendo los testimonios de los torturados por el régimen. Los testigos lo rastrean a través de Facebook y él se reúne con ellos. “Es el puente con la comunidad siria”, aclara Patrick Kroker, abogado que trabaja  en ECCHR en su proyecto de Siria. Cree que las dos partes pueden aprender la una de la otra. Para al-Bunni es un estado de derecho con formalidades desconocidas, para la ECCHR los conocimientos y los acontecimientos vividos en Siria por al-Bunni son indispensables.

Entretanto la fiscalía federal hace su primera denuncia contra seis oficiales de los servicios secretos, por cargos de tortura. El objetivo es dictar una orden de detención contra ellos. La denuncia sigue el principio de derecho universal que dice que se puede perseguir a un criminal en Alemania que haya cometido un delito en el extranjero y contra una persona extranjera. En ese momento existe la posibilidad de que la denuncia siga adelante. La Corte Penal Internacional está bloqueada por el veto de Rusia y China.

Invitado en  Kollwitzkiez

Al Bunni tiene una oficina en Kollwitzkiez, en un parque industrial. Sobre su escritorio hay una taza y un ordenador, al lado una impresora, otra mesa y sillas azules. Nada más. “Aquí soy un invitado.” Aunque le gusta Alemania, su pensamiento permanece en Damasco. “Me hundiría si no pudiera volver a Siria.”

Las paredes están vacías también a excepción de un póster. Que muestra a su colega Khalil Ma’touq al que defendió en 2007. Desde 2012 perdió su rastro. En la cárcel escribió un manifiesto a favor de una ley electoral en Siria. Escribía sus notas en pequeños trozos de papel y se las pasaba a su amigo  Khalil Ma’touq durante las horas de visita.

La oficina casi vacía, la camisa poco llamativa, la chaqueta… podrían hacer pensar que al-Bunni es un tipo cuaquiera. Nada más lejos de la realidad. El mundo en el que al-Bunni pasa la mayor parte de su tiempo es interior. “Mi objetivo es reconstruir Siria,” dice. Y trabaja constantemente en esa dirección. Se podría pensar que aparte del abogado al-Bunni, no hay otros al-Bunni.

¿Pero de dónde sale tanto optimismo? “Jesús dijo que quien cree en Dios puede mover montañas”. Al Bunni mira hacia la ventana. “Yo no creo en Dios. Yo creo que soy dios, que todos los humanos somos dios y que si queremos podemos mover montañas”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s