La sociedad siria está defraudando a las supervivientes de detenciones y torturas

Desde el comienzo de la revolución siria, las agencias de inteligencia han utilizado la violación como arma de guerra para eliminar e intimidar manifestantes, tanto hombres como mujeres. El régimen es consciente de la naturaleza de la sociedad siria y de la importancia de algunas normas sociales como aquellas relacionadas con la masculinidad y el honor, ligadas a la hermana, madre, esposa o hija de los detenidos.

Por Maryam Hayed*

Publicación original en inglés por Syria untold, 5 de octubre de 2018. Traducción de Carolina Bracco.

Este artículo es el resultado de una colaboración continua de Syria Untold con la Red de Periodistas Sirias en apoyo de las escritoras y profesionales de medios sirias.

El abuso psicológico y físico de mujeres en los centros de detención y las brutalidades cometidas contra ellas son inimaginables e intolerables.

Las torturas físicas y psicológicas cometidas contra ellas son muchas y variadas. Los métodos utilizados en las cárceles sirias incluyen el shabeh (colgar a alguien de las manos sin permitir que sus pies toquen el suelo), la “alfombra voladora” (tablas de madera a las que la persona es sujetada mientras su cuerpo es contorsionado y retorcido) choques eléctricos y muchas clases de golpizas. Las prisioneras pueden ser también sujetas a diferentes formas de acoso sexual e incluso violaciones. Y luego está la tortura psicológica. Los métodos varían entre poner a alguien en una celda de aislamiento por días o semanas sin investigación; dejarla por horas en un pasillo donde otras detenidas están siendo torturadas mientras ella está con los ojos vendados y aterrada buscando con ello extraer confesiones satisfactorias a través de la presión; o amenazarla con arrestar a un miembro de su familia o a uno de sus hijos. Estos abusos no son menos brutales que la violación.

Desde el comienzo de la revolución siria, las agencias de inteligencia han utilizado la violación como un arma de guerra para suprimir e intimidar manifestantes tanto hombres como mujeres. El régimen es consciente de la naturaleza de la sociedad siria y de la importancia de algunas normas sociales como aquellas relacionadas con la masculinidad y el honor, ligadas a la hermana, madre, esposa o hija de los detenidos. Así, el régimen ha explotado estos estereotipos para presionar a la sociedad a limitar la participación femenina en las manifestaciones por el solo hecho de que pueden ser arrestadas y enviadas a centros de detención donde las violaciones son aceptadas y practicadas comúnmente. De hecho, el régimen tuvo éxito en influir a los padres y a la gente común al crear en sus mentes imágenes terroríficas de las consecuencias del arresto y la detención.

Debido a la explotación consciente e intencional que hace la inteligencia siria del honor en relación a las mujeres, una gran proporción de la población, inconsciente e intencionalmente, trata a sus hijas y mujeres como si ellas fueran las culpables y no las víctimas de violación.

El régimen comenzó con una estrategia cuidada y sistemática en la que la sociedad en general y particularmente las mujeres son víctimas. La sociedad inconscientemente ayudó al régimen al tratarlas como si fueran culpables y responsables por aquello que se les imponía. Se les negó a las mujeres el derecho básico de vivir sus vidas con normalidad. Por otro lado, la sociedad le hizo un gran favor al régimen al permanecer callada y forzándolas a ellas también a mantenerse calladas evitando así que compartan sus experiencias como detenidas, y por lo tanto suprimiendo muchos testimonios que hubieran expuesto las prácticas y violaciones del régimen sirio contra su pueblo y que constituyen crímenes de guerra y de lesa humanidad.

Responsabilizar a las mujeres por las violaciones que sufren en la prisión es tan brutal y salvaje como lo que experimentan y padecen en las manos de los agentes de los servicios de seguridad. Muchos hombres se divorcian de sus mujeres mientras ellas están cautivas en la prisión de mujeres de Adraa sólo porque han sido presuntamente violadas. Otras mujeres fueron separadas de sus hijos solo por estar detenidas. Algunas fueron casadas por la fuerza tras salir de la prisión mientras otras perdieron el apoyo de sus familias y se les negó volver a sus vidas normales simplemente porque fueron violadas o incluso solo por la sospecha de haberlo sido.

Las organizaciones de mujeres y feministas buscan con la documentación de los crímenes del régimen –incluyendo la violencia sexual contra las mujeres en los centros de detención- resaltar y concientizar sobre el hecho de que estas mujeres son víctimas de los métodos brutales del régimen y que no deben ser responsabilizadas por las atrocidades a las que fueron sometidas.

A la luz de estos hechos, algunas de las normas sociales que eran y aún son abusivas para las mujeres deben ser cambiadas. Nuevos conceptos, que no sean abusivos ni para hombres ni para mujeres, deben ser elaborados para continuar con el periodo en el que estamos viviendo y ser parte del cambio que tuvo lugar en las esferas política y social en Siria desde el comienzo del movimiento por la libertad.

Para alcanzarlo, debemos primero enfocarnos en el tipo de discurso (político, social, religioso), el grupo que lo produce (grupos de activistas, organizaciones de la sociedad civil, intelectuales, abogados) y a quienes está dirigido (sheijs, líderes tribales, grupos educados o sin educación). Segundo, debemos acudir a los sheijs y cabezas de las tribus para que nos ayuden a construir un discurso dirigido a aquellos con poca o ninguna educación. Este discurso debe utilizar conceptos simples, así como evidencia y prueba religiosa sólida. Sumado a ello debemos dirigirnos a aquellos que son analfabetos y a los mayores con un discurso oral apropiado.

El rol de la sociedad civil, las organizaciones de derechos humanos y de mujeres consiste en adoptar, promover y utilizar este discurso para crear conciencia a través de los medios de comunicación, las redes sociales y la creación de actividades que permitan el encuentro y diálogo entre personas de diferentes contextos y culturas. El objetivo de dicha actividad es cambiar aquellas normas sociales que son más antiguas que el régimen y que amenazan o perturban las vidas de las personas.

La campaña de arrestos a civiles llevada a cabo por los servicios de inteligencia no diferencia entre disidentes y neutrales. Si naciste en una ciudad que es hostil al régimen y que ha presenciado manifestaciones opositoras, entonces es probable que te arresten, te torturen y te violen. Es indiferente si eres hombre o mujer, joven o viejo. Todos somos víctimas de este régimen despótico, salvaje y fascista. Aquellos que no han sido arrestados son afortunados.

En cuanto a los supervivientes del arresto (hombres en general y mujeres en particular), debemos pensar maneras de hacerlos sentir arropados y seguros y apoyarlos en su intento de volver a tener una vida normal. Debemos alentarlos a recordar sus experiencias y a compartirlas para ayudarlos a superar las consecuencias físicas y psicológicas de la tortura en vez de castigarlos como lo hizo el régimen.

*Maryam Hayed es psicóloga y superviviente de detención.


Imagen de portada: Pintura del artista sirio Fadi Ziadeh, demandando la liberación de los detenidos en las prisiones del régimen sirio. Imagen tomada de Internet y publicada por Syrian Told bajo uso legítimo.

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